domingo, 15 de julio de 2007

Política


Gardinerismo

¿ Mauricio es Macri? ¿ Gabriela es Michetti? ¿ Ganó el neofascismo? ¿ Murió el progresismo? ¿ Giro a la derecha? ¿ Volvió el menemismo? ¿La tolerancia cero al poder?; todos estos interrogantes aparecieron una y otra vez, durante las elecciones capitalinas, a veces en tono irónico, otras como estrategias de campaña y ocasionalmente en los análisis de la prensa; sin embargo en mi opinión hubo antes que nada, un gran ganador: "el gardinerismo".

Para explicar el gardinerismo, hay que recurrir a aquella extraordinaria novela de Jerzy Kosinsky, " Desde el jardín", llevada posteriormente al cine y protagonizada por el gran Peter Sellers. En esta obra, el personaje de Chance, un jardinero de limitadas facultades mentales, se introduce accidentalmente en el universo de la política, la economía y los negocios.

Gardiner es un ser, que no puede tener pensamientos originales, no tiene la mínima capacidad de abstracción, su mundo- o mejor dicho micromundo- es el de la televisión, para él todo nace y muere allí. Él no dice, es dicho; él no actúa, es actuado; sus quehaceres cotidianos están orientados por el aparato televisivo.

En " Desde el jardín", todos se interrogan sobre la figura de Chance Gardiner, no conocen nada de su pasado, no hay huellas ni rastros de este enigmático y fascinante personaje; y como suele suceder cuando no existe algo sobre que apoyar ciertas ideas: se recurre al mito. Gardiner empieza a ser tratado, como un gran pensador, un eximio analista del mundo contemporáneo, sus palabras son irrefutables. Empiezan a llevarlos a los más reconocidos programas de TV, radio, prensa escrita y a reuniones con los hombres más poderosos del planeta.

Si es interrogado sobre la economía mundial, Gardiner responde: " Florecerá en poco tiempo", ese tipo de frases inciden y gravitan en el mundo.

Nadie sabe como apareció; no existe el "atrás" para Gardiner. Esto poco importa:

el "Mesías" ha llegado; su discurso es perfecto, dice poco pero es claro, no hay complejidad en sus intervenciones públicas. Gardiner debe gobernar.

¿ Cómo se ubica esta ficción en la realidad argentina? ¿ Qué analogías se establecen entre el Chance jardinero y algunos de nuestros dirigentes?. En este sentido, considero que el gardinerismo, es la nueva cultura política, aterrizada por estas tierras.

El gardinerismo es todas y cada una de las apariciones mediáticas de Macri. Pocas palabras, simples, concretas, nada que suene extraño. " Va a estar bueno Buenos Aires", " ser pro es mirar para adelante", " hay que hacer política con buena onda". Ahí tenemos el gardinerismo, es lo elemental, la prepolítica, la despolitización completa, el entierro de la política.

El gardinerismo no pelea con nadie; sólo habla poco, casi nada, tres o cuatros palabras alcanzan para ser queridos por la gente.

El gardinerismo no tiene ideología, no tiene posición; tampoco tiene pasado : son nuevos en el espacio político. Ellos quieren estar al margen de todo, no cuenten con ellos para debatir. Aparecen en cámara y sonríen, bailan si se los piden y basta por el día de hoy.
Al gardinerismo lo entendemos todos, lo comprende la abuela, el nene, el rico, el pobre, el estudioso, el analfabeto, el megaempresario, el académico, el ama de casa, el colectivero, el taxista. Nos habla a todos y no hay maldad en sus palabras; el gardinerismo es la predicación de la bondad.

Los gardineristas no atacan, son creadores de aforismos que nos van a salvar de este mundo injusto.

El problema es que Chance Macri tiene ambiciones, sabe que es el poder, lo conoce en su esencia; su prepolítica está dirigida a una política perversa, saqueadora, excluyente y represiva. El Chance Macri tiene pasado, lo intenta borrar pero todos sabemos de su responsabilidades como gerente de unos de los grupos económicos mas influyentes del país.

No tiene un pasado, tiene varios: pasado-dicadura, pasado-alfonsinsta- pasado- menemista, pasado-contrabandista. Él es el resultado de esta sumatoria de pasados.

Es por esto, que Macri necesita apelar a Gardiner para imponerse en las elecciones. Debe su triunfo a la construcción del político perfecto en la actualidad: un individuo programado para tener soluciones para todos pero sin decir nada.

Gracias progresismo por haber creado este monstruo: el gardinerismo-macrista. ¿ Scioli es el próximo?.

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