lunes, 12 de noviembre de 2007

LA IZQUIERDA ELECTORAL SE DERRUMBA

Con los cómputos oficiales en la mano podemos decir que Vilma Ripoll, la candidata presidencial del MST consiguió el 0,75% de los votos a nivel nacional; Pitrola, del Partido Obrero, el 0,62%; Montes, del FITS conformado por el PTS, el MAS e IS termino con el 0,52%; y por detrás de ellos quedaron Amman, candidato de la alianza entre los comunistas y los humanistas y en ultimo lugar Raúl Castells, del MIJD.

En total todos ellos obtuvieron un poco mas de la mitad de los votos que obtuvo el MAS en los 80s y mucho menos de la mitad de los votos que obtuvo toda la izquierda en las elecciones del 2001. Es, en apariencia, una sangría que no deja de parar.

En la polémica post electoral, el PTS se solaza de los pocos votos adquiridos por el PO y el MST, declara que la campana del FITS (que compuso con el MAS e IS) fue un gran éxito porque llegaron a miles con el mensaje de la “independencia de clase” y se lamenta de que esta no llegue debido a las ataduras del movimiento obrero al peronismo. Como el PO, caracteriza que la buena situación de la economía fue un factor determinante y ataca a este por no haberse agregado al frente que impulsara.

Claro que el PTS no explica las propias perdidas de votos ya que se limita a comparar un magro resultado del 0.62% con uno del 0.21% que obtuvo anos atrás, sin considerar que el MAS, IS y otros aportaron sus propios caudales con lo que se reduciría su aporte… al mismo 0.21% o menos.

Tampoco explica que centenares de miles de votos que pertenecieron al Zamorismo y otras variantes de izquierda no vieron en el FITS una opción. Todo un balance autojustificatorio y de negar la realidad de que el fracaso se debió a una campana publica “interna” a la izquierda donde dedicaron mas esfuerzos a atacar al resto de la izquierda que presentar ideas y un programa alternativo al de la burguesía y el gobierno.

El PO, por su parte, que perdió lo poco conquistado o conservado en elecciones anteriores, hace hincapié en que el gobierno triunfo basado en una economía en auge y defiende su criterio autoproclama torio de que las etapas de “frentes de izquierda” están agotadas y que solo resta… construir el PO contra todos.

El MST, aunque esta recorrido por dudas y quejas de sectores de su partido, ha tratado de presentar una visión optimista de los resultados. Después de todo, se dicen, ellos sacaron el 0,75% de los votos, el más alto porcentaje de las otras corrientes puramente de izquierda que estuvieron unas décimas de un 1% por debajo de las suyas. La pobreza e internismo de este análisis solo es superado por la matemáticas de sus exiguos votos.

Esta debacle de la izquierda fue anunciada en actos de cierre con poca asistencia. En efecto el FITS reunión alrededor de 1.500 personas, el PO y el MST menos de 1.000 cada uno y el FRAL ni siquiera llevo a cabo uno

¿Se desata la crisis del MST con este resultado? Así parece indicarlo la declaración de Vilma Ripoll al día siguiente de las elecciones cuando declaro que “queda claro que es necesaria la unidad y que nadie puede imponer un proyecto hegemonista.”

Desde las filas del MST, a pesar de las justificaciones que trata de esgrimir la dirección partidaria de que se obtuvo un triunfo al extender el “proyecto” a todo el país, se escuchan rumores de disconformidad y critica.

En su edición post electoral, el periódico del MST trata de hacer malabarismos con las cifras diciendo que la izquierda conquisto 500.000 votos y 800.000 votos si se incluyen los votos de Solanas y se limita a hacer una exposición de las transferencia de votos de un lado a otro y a acusar a Proyecto Sur por no haber aceptado ir a un frente bajo las condiciones propuestas por el MST.

Dejemos de lado de que las cifras que da el MST son incorrectas. Dejemos tambien de lado de que, durante la campana, le negaron carácter de “izquierda” a la mayoria de esos votos de los que hoy hablan. El MST tambien se olvida de los 240.000 votos del Zamorismo en el pasado en sus cuentas y la caída de sus propios votos al nivel mas bajo de los último anos. Sin discusión, contemplada desde un espectro amplio, la izquierda en su conjunto ha perdido centenares de miles de votos desde las elecciones del 2001 y mucho más si se consideran las votaciones de los 80.

¿Se romperá el FITS? Para algunos esto es inevitable, no solo porque el proyecto no dio los frutos esperados en numero de votos y porque fracaso el intento de por lo menos superar en cantidad de sufragios tanto al PO como al MST que era la estrategia central de este agrupamiento que hizo campana bajo la consigna de que eran “el único frente de izquierda en las elecciones.”

La dinámica inexorable es que la política electoral no es sino la representación de los métodos internos. Quienes han dedicado gran parte de su actividad electoral a devorarse a contendientes de izquierda, devoraran a sus propios aliados en tiempos post electorales.

¿Debate virulento al interior del PTS? Después del ultimo congreso, que contra la opinión de una parte de la dirección partidaria, se decidió dar un giro obrerista a la organización y que pareció dar frutos en la constitución del FITS que ellos encabezaban, llego la amargura que la simple enunciación de un principio de independencia de clase no alcanzaba para sumar votos y ganar conciencias.

Queda por otro lado picando las quejas de los socios en el FITS, el MAS y la IS que acusan al PTS de haber querido hegemonizar la coalición o las criticas del PTS a IS de querer reproducir en los hechos las viejas alianzas de la izquierda como el Frente del Pueblo e Izquierda Unida.

Vuelven a la carga, nos dicen, los sectores que se opusieron al giro obrerista al interior del PTS que ahora demandan explicaciones porque el éxito, la única vara con que se mide la corrección de la línea en esta organización, no corono el giro votado apenas por una mayoría plural en el congreso.

Por su parte el PO, a pesar de girar a la derecha electoralmente, no logro hacer pie e incluso se desmorono donde lo había logrado marginalmente en elecciones anteriores como Salta y algunos sitios en el sur del país. La dirección partidaria había prometido un giro electoral de las masas canalizando así la visión catastrofista de la realidad que acunan los seguidores de Altamira.

Ahora, en un giro de 180 grados, se justifican en una visión diferente de la realidad. Tanto el PTS, como el MAS y el PO se han quejado de haber sido excluidos de la prensa burguesa como otro elemento que explicaría su derrumbe electoral. ¿Qué esperaban, promoción gratis de sus enemigos de clase?

Como resuelva esto la izquierda tendrá que ver no las explicaciones que den sus dirigentes sino como reaccionaran sus militantes. La reforma de los partidos de izquierda para superar su dogmatismo y sectarismo es posible, aunque muy difícil, pero no puede hacerse desde arriba hacia abajo. Eso esta probado. Deberá hacerse desde abajo hacia arriba.

La experiencia con la que contamos nos indicaría que las direcciones de estos partidos han educado a gran parte de sus bases en un método de contrapunto de sus resultados con el de las demás fuerzas de izquierda, no el debate sincero de las limitaciones políticas que hicieron posible esta debacle y sus propias responsabilidades como direcciones, en ella.

La crisis de los partidos de izquierda esta instalada, a pesar de la negativa a reconocerla. Y esta crisis no es ajena a la crisis que sacude a todos los partidos políticos del régimen. ■

Después del 28: ¿Qué nos espera con el gobierno de Cristina?


Por Sebastián Robles

¿Sale mas fortalecido el gobierno y el régimen con esta elección? ¿Vuelve la inflación a la “Rodrigazo”? ¿Qué será el pacto social anunciado por Cristina? ¿Será intensa la lucha contra el pacto social? ¿Habrá enfrentamiento entre el ala Moyano- Scioli-Balestrini-Duhalde-Lavagna-Rodríguez Saa con el kirchnerismo por el control del PJ y el peronismo? ¿Son los sectores como Barrios de Pie/Libres del Sur, el Movimiento Evita o la FTV un contrabalance a la derecha Moyanista o el peronismo “ortodoxo” de derecha? ¿Vuelven para quedarse la política de ultraderecha peronista de la JSP y el Vandorismo aggiornados? ¿Caerá Moyano y quien lo podría suceder al mando de la CGT?

1. ¿Sale mas fortalecido el gobierno y el régimen con esta elección?

La respuesta es más compleja que un simple si o no. El régimen político, es decir las instituciones del estado, que se habían desplomado o caído en una crisis aguda en el 2001, se recuperaron relativamente con el gobierno de Duhalde y luego de Kirchner. Los cambios en las cortes de justicia y la autoridad del ejecutivo mejoraron notablemente. Lo mismo con los entes recaudadores de impuestos nacionales y provinciales, el mejor barómetro de la confianza en las instituciones que tiene, para la burguesía, el estado. Continúan sin solución a la vista de continuidad, sin embargo, la crisis de los partidos políticos – y esta elección personalizada lo sigue demostrando – y la irrelevancia del poder legislativo. En cuanto a las FFAA, su crisis continúa y es profunda, pero los aparatos represivos como la PFA y la Gendarmería se han consolidado y expandido. La Iglesia se ha asentado como un comensal a la mesa política, reforzando su papel de árbitro nacional, a pesar de los roces con el gobierno.

Un análisis superficial del gobierno podría responder a este interrogante con un si. El PE esta hoy más fuerte que nunca desde el 2000, cuando comenzó la crisis del gobierno de De La Rua. Por otro lado, Kirchner obtuvo casi el doble de votos en esta elección que en la que le dio el poder. A pesar de todo, el Kirchnerismo supo construir un frente o alianza, el FPV, con sectores disímiles y, aunque con ruminaciones opositoras, contó con el apoyo de la burocracia sindical.

Pero ese fortalecimiento del gobierno se ve socavado por la propia oposición dentro de su coalición gobernante. Scioli y Balestrini, Moyano por dentro y Rodríguez Saa, el Menemismo y el Lavagnismo por fuera, amenazan con una guerra civil al interior del PJ y el peronismo que puede destruir la coalición gobernante. La puja al interior de la UCR y una crisis económica en el interior del país podría acabar con la “concertación” con los gobernantes radicales y el propio vicepresidente Cobos.

2. ¿Vuelve la inflación a la “Rodrigazo”?

Esta presunción esta más allá de las maniobras con el índice de precios, costo de la vida y desempleo del Indec. Estamos hablando de una combinación del descenso de las inversiones extranjeras que, por un lado aumentan en la adquisición por intereses extranjeros de compañías nacionales y por el otro desciende por un enfriamiento de la economía, que esta comenzando a afectar ramas de la economía dinámicas como la construcción y la negativa de la empresas petroleras y de energía privadas por realizar las inversiones necesarias para garantizar el consumo interno.

En las empresas de servicios y transportes privatizadas sucede lo mismo. Esto es así porque el precio internacional del petróleo ha subido a alrededor de 97 dólares por barril y la exportación duplica los beneficios de las empresas en relación al consumo interno en el que existen topes establecidos por el gobierno y subsidios que no cubren las enormes ganancias de la compañías en el mercado internacional.. Con la energía pasa algo similar. Con teléfonos y transportes esta la presunción de los empresarios que la no inversión en equipo y extensión de redes y servicios traerá aparejada un aumento de los subsidios e inversiones estatales sin cargo o muy bajo costo para ellos.

Esta situación ha venido a ejercer una presión considerable sobre los precios. Lo mismo sucede con la llegada al límite de la producción en ramas industriales, sobretodo en alimentos, partes, acerias, automotores y otros. Agravado esto ultimo por el trabajo a capacidad máxima de las fuentes de energía que ha producido cortes y suspensiones de producción y, por lo tanto, ejercido aun más presión sobre los precios.

El razonamiento empresario es sencillo: ante la ausencia de renovación de stocks apelan a las importaciones y el aumento de precios por la demanda. El tironeo con el gobierno sobre los precios, cuyo control ha sido en el mejor de los casos insuficiente, produce a su vez bolsones de desabastecimiento y por ende mas aumentos de precios, amen que el establecimiento de mercados paralelos, informales.

A ello contribuyen los aumentos de precios de las importaciones de maquinaria y vehículos, el aumento de los costos de transporte a niveles siderales y la superación de la capacidad de carga y transporte de empresas, autopistas y ferrocarriles. Hoy, con las necesidades industriales, productoras y transportadoras en alza se descubre uno de los crímenes fundamentales del Menemismo: la liquidación de la autonomía del transporte de mercancías y la reducción drástica del tonelaje/hora del país.

Por otro lado, EEUU y Europa están tomando medidas para controlar los precios agropecuarios, sobretodo en la soja, carnes, lácteos y cereales. Por un lado manteniendo los subsidios a sus propias producciones – algo de lo que se han quejado amargamente pero sin resultado Argentina, Brasil y otros países exportadores – y por el otro preparando el terreno de la expansión de la producción en países no tradicionales y la incorporación de nuevas técnicas tales como la biogenética, el clonaje y el manipuleo de nuevas generaciones de semillas.

A su vez, presionando sobre los precios, se halla la espada de Damocles de la pretendida explosión de producción de biocombustibles que devoraría grandes porciones de los sembrados existentes y la producción de áreas adicionales de explotación para su desarrollo.

Los aumentos de salarios, que los empresarios levantan como el chivo expiatorio de la inflación, solo representan un porcentaje mínimo de los aumentos de precios del último periodo. En realidad el factor que afecta los precios es la existencia de 2-3 millones de desocupados estructurales ya que la burguesía, en muchas ramas de la producción y los servicios, encuentra hoy que no puede contratar suficiente cantidad de trabajadores. Esto ejerce una influencia negativa sobre la producción, que no puede expandirse, y por lo tanto sobre los precios mientras se mantiene a millones de familias en una situación de no poder acceder a los mercados de trabajo.

Estos fenómenos que comienzan a confluir peligrosamente podrían empalmar con una coyuntura de disminución temporaria de los precios internacionales en productos de exportación por crisis cíclicas desatadas o en Europa o EEUU o China y en ese caso disminuiría drásticamente la capacidad de consumo interno, sumado a la inflación.

Estamos entonces ante la posibilidad cierta de la explosión inflacionaria que haga saltar todos los mecanismos de control de la misma tal y como paso durante el conocido “Rodrigado” en la ultima etapa del gobierno de Isabel Perón. Los resultados de una tal explosión son impredecibles.

Al responder estos elementos a razones estructurales, el gobierno ve limitada su capacidad de acción para resolverlos a menos que se tomen medidas radicales como el control de la producción, planes masivos de obras publicas que generen pleno empleo, reducción de la jornada laboral a seis horas, renacionalizacion de la industria, reversión de la extranjerizacion de tierras y unidades productiva industriales, nacionalización de todas las exportaciones, re-estatizacion de todas las privatizadas y los hidrocarburos, una revolución agraria que ponga todos los beneficios de la explotación y exportación de productos del campo al servicio de una revolución industrial nacional, sustentable y limpia bajo control y con participación de los trabajadores.

El gobierno de Kirchner no quiere ni puede tomar estas medidas y se limita a las discusiones en este ámbito menores. La oposición de Lavagna, Carrio y Macri no tienen otra alternativa que la profundización del modelo dependiente y atrasado existente, prometiendo incluso medidas liberalizadoras del mismo, y por lo tanto estamos ante una situación sin salida, en el mediano plazo, que nos lleva inejecutablemente hacia la próxima crisis. Es solo una cuestión de tiempo.

3. ¿Será intensa la lucha contra el pacto social?

Cristina Fernández de Kirchner ha anunciado, para enfrentar todos los problemas que se avecinan, el lanzamiento de un “Pacto Social”, es decir un acuerdo digitado entre las asociaciones patronales y los sindicatos, es decir la burocracia, y teniendo al gobierno como moderador y arbitro.

Aunque no se han indicado las pautas de dicho Pacto, no es difícil adivinar sus parámetros. Continuación de entrega a la burocracia sindical de prebendas en las formas de aumentos de contribuciones patronales “no asistenciales”, es decir lisa y llanamente de sobornos, aumentos en las obras sociales y la continuación de prestamos estatales a las mismas (que son una de las fuentes mayores de corrupción sindical), los aumentos desmedidos en cuotas sindicales y su obligatoriedad para todos los trabajadores, estén o no afiliados y la persecución estatal de los activistas “horizontales” que surjan de las luchas.

A cambio, la burocracia debe comprometerse a encorsetar los reclamos, continuar la negociación de aumentos salariales sin poner en funcionamiento efectivo las paritarias (como hasta ahora, resolverlos con reuniones trilaterales burocracia-patronal-gobierno sin participación de las bases obreras) y colaborar en la eliminación de toda manifestación clasista de las filas de los trabajadores.

En general, la izquierda tiene una visión voluntarista sobre esto. Creen que las necesidades objetivas, es decir la necesidad de luchar por sus intereses y deshacerse de la burocracia parasitaria, proveerán las bases para esa lucha. Ignoran que esta depende en gran medida del surgimiento de una vanguardia clasista, antiburocratica y politizada, por fuera de los aparatos políticos del peronismo.

El espontaneismo existió y seguirá existiendo, pero la desarticulación de las luchas y la represión selectiva como la aplicada hasta ahora sobre los luchadores que surjan por si mismos de las luchas se torna relativamente sencillo. El hecho de que la izquierda, en sus intervenciones en la lucha de clases antepone los intereses de su propio y pequeño aparato al triunfo de los conflictos – que entre otras cosas fomenta la falta de solidaridad con quienes no controlan – solo beneficia la política de la burocracia.

La clase obrera, para que surja tal vanguardia que sepulte los planes de un “Pacto Social” necesita crear su propia vanguardia dirigente, como sucedió en los 70 a partir del Cordobazo y para ello se necesitan una serie de triunfos que generen dirigentes y organizaciones clasistas y estimulen con el ejemplo, nuevas luchas. Para ellos es indispensable en todo el próximo periodo la unidad de acción, la solidaridad y el frente único de la toda la izquierda, en todos los conflictos.

4. ¿Habrá enfrentamiento entre el ala Moyano- Scioli-Balestrini-Duhalde-Lavagna-Rodríguez Saa con el kirchnerismo por el control del PJ y el peronismo?

Hasta ahora las partes se han controlado notablemente. Excepto en algún que otro enfrentamiento preparatorio, mayormente realizados a la sombra del aparato. Pero el conflicto interno del peronismo por el control del aparato político del PJ es uno de los aspectos más álgidos de la próxima etapa del gobierno.

Así lo entendió Kirchner que ha anunciado que, una vez asumida su esposa como presidente, el se dedicara por entero a reorganizar “democráticamente” al Partido Justicialista, una entidad que hasta ahora ha controlado a través de una intervención y de dejarlo inmóvil y sobreviviendo en un pulmotor político, en estado vegetativo.

Pero el Presidente con sus anuncios y planes solo esta reaccionando a la política de Moyano por un lado, de Duhalde por el otro y de los sectores de la derecha Menemista encabezados hoy día por Rodríguez Saa. Todos ellos, y Kirchner, saben que quien controle un PJ en actividad, controla las chances de ganar la Rosada y el Congreso. La lucha entonces, no dejara de ser feroz.

Esto no es nuevo. El Peronismo ha vivido estas luchas frontales internas desde su propia creación. Durante la Resistencia entre “combativos” y “dialoguistas”, en los setenta entre la Tendencia y un frente único de toda la derecha hacia la que finalmente se inclino Perón solo para marcar algunos de los muchos ejemplos. Pero el signo de los contendientes ha cambiado desde la instauración de la “democracia”. Sin un ala izquierda, el peronismo ahora se divide entre los sectores de derecha y los de ultraderecha, tal vez con algún sector de centro jugando a dos puntas.

Así fue cuando la renovación de Cafiero contra el aparato monstruoso que apoyaba a Herminio Iglesias, no solo de derecha sino lumpem. O el de Duhalde que enfrento finalmente a Menem. O el de Kirchner en frente con otros que termino liquidándolo.

En la actualidad, sin embargo, las condiciones y alineamientos son más peligrosos. Esto es así porque la lista de potenciales aliados de la derecha es larga y no existe una izquierda compensadora o mediadora en el conflicto.

Scioli fue puesto a cargo de la Pcia. de Buenos Aires por Kirchner con la necesidad de ganar una elección, pero a sabiendas que es un hombre de la derecha que “estuvo con todos”, comenzando por su iniciador en política, Menem. Mantiene buenas relaciones con Duhalde y se acerca a apoyar a Moyano.

Moyano, por su parte, ha creado una estructura nacional de grupos de choque y recreado la siniestra Juventud Sindical Peronista (JSP) modelada en su versión de los 70 y a cargo de su hijo Pablo y el hijo del asesinado Ignacio Rucci, fundador de la JSP original de la que el propio Moyano era miembro y dirigente. Con este Frankenstein, Moyano intenta quedarse con la “rama juvenil” del PJ una vez que este se reorganice y con la “rama sindical” a través de su dominio de las 62 organizaciones – que también ha desempolvado y vuelto a la vida.

Confía para dirigir una tercera rama, “la política”, en una alianza con Scioli, Balestrini (que participa de reuniones periódicas con la JSP de la Provincia) y hasta con los gerontocratas de “Potrero de Funes” encabezados por Rodríguez Saa. Lavagna es también un potencial aliado.

Imposibilitado de construir un aparato como el que puede movilizar Moyano, Kirchner apelara a todas las maniobras de palacio que conoce: tratar de reemplazar a Moyano en la CGT, cooptar con prebendas algunos de los potenciales aliados a su derecha, apretar judicialmente algunos adversarios y utilizar la presente intervención del PJ que le responde para liquidar los canales por donde se le pueda filtrar la oposición.

Esta lucha interna promete ser encarnizada aunque en principio se haya iniciado en los laberintos de los edificios públicos y ministerios, los locales de los sindicatos, la propia Casa de Gobierno. Y de estos enfrentamientos se puede crear una dinámica que podría resultar incontrolable para el próximo gobierno, las propias partes en conflicto o la oposición. Veremos, sin duda, mucha violencia. De todo tipo.

5. ¿Son los sectores como Barrios de Pie/Libres del Sur, el Movimiento Evita o la FTV un contrabalance a la derecha Moyanista o el peronismo “ortodoxo” de derecha?

Por otro lado, existen sectores oportunistas a los que les gustaría jugar el rol de la vieja JP de los 70, solo que con una política a su derecha y apoyándose en Kirchner: Barrios de Pie/Libres del Sur, el Movimiento Evita, sectores del Frente Transversal, etc.

Ni su programa, ni su estructuración ni sus dirigentes están, sin embargo, a la altura de las tareas que harían falta para lograr dicha empresa. Montoneros y la Tendencia se apoyaban en un sector de masas entre los jóvenes, estudiantes e incluso los trabajadores y en la existencia de una vanguardia que, de alguna manera, les servia de cobertura.

Barrios de Pie/Libres del Sur; el Movimiento Evita y aun el FTV de D’elia representan generalmente sectores barriales y clientelistas, mechados con algunos grupos juveniles. Los sostiene económicamente el estado y el gobierno, no tienen una ideología ni formación política definida sino que se rigen por el pragmatismo oportunista de construirse a la sombra del poder y sus “éxitos” son siempre un producto de esa relación con sus patrocinadores.

No tienen relación ni influencia sobre lo que podría constituir la vanguardia, mucho menos entre los trabajadores y, en general, por fuera de las estructuras clientelares no poseen ningún prestigio político propio. Barrios de Pie/Libres del Sur, por ejemplo en un articulo post electoral de Tumini, se ufana de que lograron meter dos diputados nacionales y una veintena de concejales en todo el país participando de las listas Kirchneristas. Sus candidatos electos se pasaran con armas y bagajes a quien gane en la disputa por el poder político entre las camarillas peronistas, porque en realidad son solo un sub producto de las riñas y negociaciones intestinas, no de un peso especifico propio.

Las fuerzas de Ceballos-Tumini y semejantes, serán barridos sin misericordia y casi sin esfuerzo por Moyano y sus aliados. Kirchner no moverá un dedo para defenderlos ya que también desconfía, sin razón, de ellos. Y difícilmente alguien note la diferencia de la vida política con ellos o sin ellos.

6. ¿Vuelve entonces para quedarse la política de ultraderecha peronista de la JSP y el Vandorismo aggiornados?

La Juventud Sindical Peronista (JSP) de los 70 fue una maniobra desesperada de Perón y la burocracia sindical bajo el comando del metalúrgico José Rucci para contrapesar los cuadros, influencia de masas y decisión de la Juventud Peronista, sobretodo de su sector obrero de la JTP (Juventud Trabajadora Peronista), mientras trataba de crear la JPRA de Yessi (ligada a López Rega) para hacer lo propio fuera de los sindicatos, con la colaboración del CdeO (Comando de Organización) y otros grupos semejantes.

Tuvieron menos que relativo triunfo. Tal vez en el análisis central debamos decir que fracasaron en el intento. Las juventudes políticas y sindicales de la Tendencia dominaron ampliamente. Solo cuando todo el poder del estado, armando las bandas paramilitares de la Triple A, se volcaron a secuestrar y asesinar activistas de izquierda, destruir con bombas los locales de la Tendencia y el resto de la izquierda, pudo la JSP – que se convirtió entonces solo en abrevadero, fuente de reclutamiento y aparato de inteligencia de la Triple A – sacar algo de pecho. La JPRA, a pesar de la violencia y los crímenes cometidos junto a la Triple A, nunca paso de ser un montón de asesinos y matones a sueldo.

El golpe militar tuvo que sobrevenir para hacer el trabajo sucio que se les había encargado y fracasaron en llevar a cabo.

Hugo Moyano que fue delegado nacional, representante regional y cuadro de la vieja JSP, que se crió y amamanto de la política de Rucci y el Vandorismo, la esta reconstituyendo poniéndola “al día”, es decir, aggiornandola. De viejo Vandorismo solo ha dejado las amenazas y un perfil superficial de “golpear para luego negociar” y lo hace en forma mas medida y mas dialoguista con la patronal que lo que lo hacia Vandor. A la JSP, sin tener que disputar espacios políticos con una organización de masas de izquierda le intenta dar un carácter dual de asistencialismo por un lado, de ente social dentro de los sindicatos y de grupo de choque para dispersar oponentes y amenazar a potenciales aliados.

En esto hasta ahora no ha encontrado obstáculos, y la JSP se ha organizado a nivel nacional con unos 3.000 componentes, pero en su mayoría a sueldo de los sindicatos o subvencionados por ellos. Este “aggiornamiento” tiene también en cuenta de que no existe para ellos una retaguardia armada, como eran en los 70 las FFAA, ni cuenta con el aparato de estado, como si la tenia la JSP de los 70 en la forma del Lopezreguismo. Hoy las FFAA están en ruinas y el aparato del estado en manos de un oponente declarado, el Kirchnerismo.

Moyano no tiene tampoco el apoyo del conjunto del aparato sindical de la burocracia, muchos de los cuales consideran sus métodos aventureros y riesgosos. Los “gordos” no son menos burócratas que Moyano, solo que se han acostumbrado a sobrevivir a la sombra del poder, de cualquiera que lo sustente, y las ansias de poder Moyanista les inquieta porque amenaza desestabilizarlos y arrojarlos a enfrentamientos de los que no puede conocerse el desenlace de antemano.

Moyano ha respondido a este sector subvirtiéndoles sus propias estructuras y apropiándose de más de 30.000 afiliados de Empleados de Comercio, Aguas Gasesosas, UECARA y otros sindicatos. Su plan desde el principio es que ese número llegue a 100.000. Junto a los camioneros ha privilegiado a otros gremios del transporte como UTA, Ferroviarios y Taxistas. Su plan es consolidarse como conductor de todo lo que mueva algo en el país, desde la carga industrial y comercial a los caudales, de los pasajeros de todo tipo a la recolección de residuos y las autopistas. Eso le daría, en realidad ya lo tiene, control sobre una de las ramas más importantes y dinámicas de la economía y la infraestructura del país.

A esta estrategia responde también la más reciente alianza de Moyano con José Rodríguez, del SMATA, junto con el uno de los dirigentes sindicales actuales mas cuestionados por su pasado de colaboración con la violencia institucional.

Kirchner no es Perón y por lo tanto no puede negociar, conceder y al mismo tiempo controlar a Moyano, la JSP y las 62 Organizaciones. Y Perón esta muerto, así es que no hay nadie que pueda usar el poder de convocatoria del viejo líder para tratar de balancear las fuerzas dispares de izquierda y derecha a favor de esta ultima. Y la izquierda peronista no existe para darle batalla en el orden interno.

La situación entonces, es muy diferente a las de los 70, aunque Moyano crea lo opuesto. Levantar ceremonialmente la figura de Perón y Rucci no le otorgara el poder que necesita. La lógica de hierro de la actual situación lo lleva ineludiblemente a las prácticas violentas y al putchismo.

Para muestra bastan algunos botones: La Quinta de San Vicente en el 2006; los ataques físicos contra un acto de Solanas por el petróleo en el sur; ataques físicos contra activistas de ATE, la CTA y algunos activistas de izquierda, los bloqueos y amenazas en lugares de trabajo dirigidos por la burocracia de los “gordos”, notablemente contra Cavalieri de Comercio.

Moyano es, sin embargo, un gigante de pies de barro. Una alianza de sus enemigos y un ascenso de las luchas pueden liquidarlo con relativa facilidad. El ambiente político general no es el de los 70: la sociedad en su conjunto difícilmente toleraría la aparición en público y actuando desenfrenadamente de la JSP. ¿Lo sabe Moyano? No podemos decirlo con seguridad y a veces demuestra que no lo ha advertido.

7. ¿Caerá Moyano y quien lo podría suceder al mando de la CGT?

De la respuesta a la segunda parte de la pregunta depende la resolución de la primera. Sin una alternativa confiable para el gobierno y la burguesía de reemplazo y el establecimiento de un frente más amplio contra el Moyanismo, el actual dirigente de la CGT puede salirse con la suya.

Barrionuevo, de Gastronomicos, se ha pasado con armas y bagajes, auspiciado por Alberto Fernández, a la oposición a Moyano y se ha unido a los “Gordos” de la central obrera, dejando prácticamente a Moyano en minoría en la CGT. Pero esto no basta para inclinar la balanza.

Es necesario encontrar un dirigente estable, popular entre la burocracia, hábil negociador y con suficiente poder como para ser al mismo tiempo la pata sindical del “Pacto Social”, poner en cintura a Moyano y los gremios ligados al transporte, disciplinar a los trabajadores y negociar hábilmente con la patronal y el gobierno.

Se ha barajado nombres y sindicatos. Pero la mayoría son tan o mas impresentables que Moyano. Eso lo sabe Kirchner y por eso, hasta ahora, se ha limitado a una combinación de maniobras en las alturas contra el dirigente combinadas con una “detente” diplomática con el mismo.

¿Qué carajos tiene que hacer reyezuelo español en reunión Latinoamericana?

Los diarios de la burguesía Latinoamérica y Europea, sin mencionar a los yankis, se ha solazado en mostrar las escenas y reproducir el dialogo de cuando un reyezuelo de poca monta le dijo “¿¡Porque no te callas?!” al Presidente de Venezuela Hugo Chávez.

El incidente ocurrió cuando este último, apropiadamente, interrumpía al Presidente Español Rodríguez Zapatero cuando amonestaba a Chávez por haber acusado al antecesor del español, el presidente Aznar, de complotar para su derrocamiento en el 2002 y ser un enemigo y un “fascista”.

Zapatero trataba de darle a Chávez una lección de “diplomacia” imperialista y le enseñaba al dirigente Venezolano que, “aunque uno este en las antípodas ideológicas” siempre debe “respetar la investidura presidencial” de gentes como Aznar.

Ya se, me dirán que esa eran una cumbre “Iberoamericana”, y que tanto el rey Juan Carlos como Zapatero debían estar allí, pero en realidad era una reunión de países y gobiernos Latinoamericanos con los representantes del alicaído imperialismo español.

¿Que hacia en Chile ese reyezuelo de cuarta, vestigio del Borbonismo decadente del Siglo XIX, heredero del Franquismo y cómplice de la masacre de la Republica Española?

¿Qué hacia allí ese que sueña con hacerse de los despojos que ha dejado atrás EEUU en su expoliación de nuestro continente y rehacer sus vínculos paternalistas con nuestros países?

Estaba de claque de Rodríguez Zapatero, el socialdemócrata de derecha al que ni siquiera le quedan vestigios republicanos como para valerse por si mismo. La comedia montada por el reyezuelo de gritarle a Chávez y después retirarse ofendido hasta que lo fueran a buscar con disculpas, fue planificada junto a Rodríguez Zapatero poco antes de la reunión.

¿Vino a esta cumbre a hacerlo callar a Chávez y a recibir las disculpas de Bachelet por el entuerto y las de Kirchner por haberse quejado de “la puñalada por la espalda” que recibió de Tabare Vázquez?

¿Vino, junto a Zapatero a controlar los intereses imperialistas españoles y como enviados y representantes del gobierno Finlandés, de los de Telefónica y otras empresas españolas de comunicaciones, transporte y autopistas que manejan recursos privatizados en Argentina y otros países?

La respuesta a estos interrogantes es un definitivo sí. La culpa no la tiene tanto la comitiva del imperialismo español, como los alcahuetes de siempre que lo soportan. Kirchner que le pidió perdón al rey por haberse enojado con Tabare Vázquez y luego del incidente con Chávez invitó al “monarca” a visitar Buenos Aires.

O como Michelle Bachelet que salió presurosa detrás del reyezuelo para pedirle perdón y pedirle por favor que regresase a la reunión. O los mas que súbditos de esa realeza extinguida y anacrónica como Uribe de Colombia, la delegación peruana y otros que aplaudieron a Zapatero por amonestar a Chávez y sonrieron como carneros cuando la marioneta de la “realeza” regreso de un ratito de enojo.

La cumbre “Iberoamericana” no produjo más que chispazos y chisporroteos, alguna retórica y pocos “businesses” como dijo un periodista norteamericano presente y con ganas de torpedear cualquier cosa que saliera porque esa era la estrategia ausente del imperialismo norteamericano.

Es hora de re-pensar estos “dirigentes” nacionales y populares, y de seudo izquierda, que concurren a estos conclaves a besar el anillo real y someter informes para la aprobación de presidentes extra continentales de una potencia imperial decadente.

Todos ellos deberían aprender que por alguna razón importante nos deshicimos del yugo español casi 200 años atrás. Aquello fue una tragedia que San Martín, Bolívar, O’Higgins, Artigas y Morazán entre otros terminaron a balazos y sablazos echando a los realistas de uniforme del continente.

Chavez estaba en lo cierto. Aznar, y ahora Rodríguez Zapatero, son subversivos de los regimenes que no son fiables para los empresarios españoles o para el imperialismo en general.

Aznar se confabuló con los golpistas venezolanos y fue el que envió tropas para colaborar con EEUU en la masacre del pueblo Iraquí. España, bajo Aznar y ahora de Rodríguez Zapatero, mantiene sojuzgadas colonias en África, colabora con los planes internacionales del imperialismo norteamericano y en la explotación de nuestro continente.

Los dirigentes de los países latinoamericanos no tienen solo el derecho de enrostrarles en cualquier tribuna pública estos procederes y denunciarlos, sino que esa es su obligación, como lo es tomar medidas concretas para terminar el rol del imperialismo español en nuestro continente.

No es “civilizado” permitir que los que echamos dos siglos atrás, regresen como una comedia en el Siglo XXI. ■

NINGUNA MUJER NACIÓ PARA SER PUTA

Plaza Once cambió de nombre. Desde este miércoles pasó a llamarse Plaza de los Prostituyentes. Fue así rebautizada para denunciar el tráfico y la explotación sexual, en una acción pública que sirvió para lanzar Ninguna mujer nace para puta, el libro que escribieron la boliviana María Galindo y la argentina Sonia Sánchez. Fue una mezcla de escrache colorido, con pinturas sobre el piso: "La prostitución no es un trabajo". Una procesión posterior, por avenida Corrientes, finalizó en el Centro Cultural Ricardo Rojas, donde Liliana López Foresi fue la conductora del acto de presentación de este trabajo editado por lavaca que analiza los cimientos de una nueva forma de construir vínculos que permitan a las mujeres organizarse y rebelarse.

María Galindo
Creando feminismo
Luego de diez días recorriendo desde Bajo Flores hasta Barrio Norte para presentar el libro Ninguna mujer nace para puta, que escribió con Sonia Sánchez, y ya de regreso a La Paz donde está dando las últimas puntadas a su nuevo sueño, la radio Deseo, María hace un balance de lo visto, oído y no dicho en su paso por Buenos Aires. Claves para un nuevo feminismo, y qué propone debatir con sus acciones y pensamientos.

Tribunales, Congreso y Plaza de los Prostituyentes
“Ningún político es hijo nuestro”
La Plaza Once había sido rebautizada Plaza de los Prostituyentes, en el marco del lanzamiento del libro Ninguna mujer nace para puta, de la boliviana María Galindo y la argentina Sonia Sánchez. Mujeres que se prostituyen allí avisaron luego que las pintadas habían sido borradas, lo cual ocasionó una nueva acción. En Plaza Lavalle intervinieron las fuerzas del orden, que fotografiaron prolijamente una consigna pintada en la vereda: “El Código Contravencional es la caja policial”. En Congreso se realizó una acción similar, pero esta vez las fuerzas del orden optaron se abstuvieron de actuar.

El libro de María Galindo y Sonia Sánchez
Ninguna mujer nace para puta
Con una acción en Plaza Once el miércoles 6 a las 17 y un acto posterior en el Centro Cultural Rojas a las 19.30, se presentará Ninguna mujer nace para puta de María Galindo y Sonia Sánchez, el nuevo libro de lavaca editora. María Galindo, de Mujeres Creando, llegará especialmente desde Bolivia. Liliana López Foresi conducirá la presentación en el Rojas. Aquí, la agenda de actividades y debates, y el prólogo para un libro que, entre muchas otras cosas, analiza los cimientos de una nueva forma de construir vínculos que permitan a las mujeres organizarse y rebelarse.

En Uruguay declararon día de duelo. BOTNIA YA HUELE A PODRIDO.

La pastera empezó a funcionar y ya se huele a repollo podrido o a “coliflor hervido” según la culinaria descripción de la empresa. En Gualeguaychú dijeron a lavaca: “No perdemos la fe en echarlos”. La Asamblea Argentina-Uruguay declaró en Colonia Agraciada día de duelo regional al 9 de noviembre.

Tal vez los redactores de la página web de Botnia (www.metsabotnia.com.es) estén siendo sometidos a la inhalación de sustancias indescifrables, cuando escriben:


* “Producimos de manera ecológica y éticamente sostenible pasta papelera a partir de madera finlandesa certificada. Con nuestra pasta se elaboran papeles de buen corazón. Tenemos el placer de presentar a Botnia y su gente, la familia Botnia, y nuestra filosofía humanista, responsable, y de cooperación con nuestros clientes”.



Humanismo, ética, cooperación, responsabilidad, corazón, familia. Frente a eso, la Asamblea Regional Argentina – Uruguay emitió un comunicado declarando el 9 de noviembre, cuando la planta de Fray Bentos se puso en marcha, como “Día de duelo regional”. Y escribieron otras palabras.


* “Expresamos nuestro absoluto repudio al inicio de las operaciones de la empresa Botnia. En este sentido, hemos resuelto instituir como día de duelo regional el 9 de noviembre, fecha que con el correr del tiempo se convertirá en el triste emblema de un proceso de contaminación y sometimiento a intereses extranjeros sin precedentes en la región.



La finlandesa Botnia comenzó a funcionar oficialmente, y generó una nueva tensión entre los presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner, verificada durante la llamada “cumbre” iberoamericana perpetrada en Chile. Gustavo Rivollier, integrante de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú duda ante lavaca: “A veces uno no sabe si pensar que hasta esos supuestos enfrentamientos son un circo más”. La desconfianza se fundamenta en los cuatro años de vaivenes, ninguneos, falsedades y confusiones que sintieron como principal contenido de la política exterior del gobierno argentino.
¿Cuál es el clima en Gualeguaychú? El sábado hubo una triple marcha, por aire, agua y tierra: “Hablan de 50.000 personas pero la verdad es que habrán sido unas 25.000” dice Rivollier, “lo cual es impresionante porque no hubo prácticamente convocatoria ni organización previa”. Para jugar con las proporciones en comparación con la población, es como si en la ciudad de Buenos Aires se hubiesen movilizado 800.000 personas.
“Y este domingo se empezó a oler a repollo podrido” relata Rivollier. La página de Botnia reconoce el mismo aroma como “coliflor hervido” y asegura que pronto se solucionará.
Hubo gente que estaba cerca de la costa, del lado argentino, que empezó a descomponerse. El “coliflor hervido” es el mismo ácido sulfúrico que intoxicó en agosto a decenas de obreros en Botnia. Luis Quinteros (entrevistado en Mu de septiembre) fue uno de los principales afectados y está motorizando en Fray Bentos una campaña de denuncia contra la empresa .
Rivollier: “Acá está todo el mundo muy caliente pero con mucha fe en que vamos a lograr el objetivo. Siempre dijimos que había que evitar que se construyese, y si se construía había que evitar que funcionase, y si funciona hay que lograr que cese y se vaya. Ese es el paso en el que estamos ahora”. La Asamblea está pensando cantidad de medidas “para que quede claro que no tienen licencia social”. El término licencia social se refiere al acuerdo que una comunidad presta, o no, a los emprendimientos que considera nocivos para su vida.
En el caso de Gualeguaychú, el rechazo a Botnia y el corte internacional que ya lleva un año ininterrumpido impidiendo el cruce fronterizo a Fray Bentos, permitió comprender no sólo el problema de la contaminación el agua y el aire, sino la instalación de un nocivo modelo de (sub) desarrollo basado en el monocultivo de eucaliptos, el saqueo consiguiente del agua dulce, el desempleo, la expulsión de la gente de los campos, la concentración de las tierras y el empobrecimiento generalizado.

El luto

Al mismo tiempo continúa creciendo la acción de la Asamblea Regional Argentina – Uruguay, creada en octubre y que se presentó en Buenos Aires el pasado 26 de octubre con una conferencia de prensa frente al Congreso. Una especie de “Uruguaychú”, donde Gualeguaychú empezó a encontrar sus equivalentes uruguayos, productores de todo el país, vecinos y ciudadanos que silenciados por las autoridades orientales empezaron a organizarse en asamblea en rechazo al modelo de pasteras y monocultivo del cual Botnia parece ser apenas el botón de muestra, mientras la española Ence, expulsada de Fray Bentos por la movilización social en Gualeguaychú, espera instalarse en Conchillas, cerca de Colonia, cosa que ya está provocando una movilización social en esa nueva comunidad afectada.
La Asamblea Regional Argentina- Uruguay se reunió el sábado 10 en Colonia Agraciada, Soriano, frente al predio de ISUSA, abastecedora de ácido sulfúrico para Botnia. Este es el comunicado, de solidaridad con Gualeguaychú, de adhesión a la marcha convocada por la Unión de Asambleas Ciudadanas para el 12 de diciembre en Plaza de Mayo, y de convocatoria a una nueva reunión de la Asamblea Regional en Tacuarembó. El texto completo:

Comunicado de Prensa
El río Uruguay está de luto


Colonia Agraciada, Departamento de Soriano, Uruguay
10 de noviembre de 2007

“Esta tarde, frente al predio de ISUSA —empresa que abastecerá de ácido sulfúrico a la pastera Botnia—, delegados de las distintas organizaciones sociales y ambientalistas que conforman la Asamblea Regional nos reunimos con el propósito de acordar nuestros próximos pasos y fortalecer los lazos que desde siempre han unido a los pueblos que habitamos ambas márgenes del río Uruguay.

Expresamos:

-Nuestro absoluto repudio al inicio de las operaciones de la empresa Botnia. En este sentido, hemos resuelto instituir como día de duelo regional el 9 de noviembre, fecha que con el correr del tiempo se convertirá en el triste emblema de un proceso de contaminación y sometimiento a intereses extranjeros sin precedentes en la región.

-Nuestra indeclinable solidaridad con la lucha que desde hace años lleva adelante el pueblo de Gualeguaychú.

-Nuestra profunda inquietud ante el posible establecimiento de una planta siderúrgica de la empresa Río Tinto sobre el río Uruguay, en el sur del Departamento de Soriano, Uruguay, a 20 kilómetros de Nueva Palmira.

-Nuestra condena y consternación ante el asesinato de Valmir Mota de Oliveira, miembro del Movimiento Sin Tierra, del Brasil , ocurrido el pasado domingo 21 de octubre. Este crimen no es otra cosa que la reacción brutal de un sistema irracional ante la verdadera y digna rebeldía de los que cada día luchamos por la construcción de un mundo donde imperen la justicia y la equidad. Muerte que, parece ignorarlo el poder político-económico, nos otorga más y más vida. Enviamos al MST todo nuestro apoyo y solidaridad.

Resolvemos:

-Realizar la segunda reunión de la Asamblea Regional en la ciudad de Tacuarembó, Uruguay, el domingo 16 de diciembre, y apoyar la protesta contra la forestación que se realizará en dicha ciudad el 15 de diciembre.

-Adherir a la marcha que el próximo 12 de diciembre, a partir de las 12:00, la Unión de Asambleas Ciudadanas llevará a cabo en Plaza de Mayo, Buenos Aires. En concordancia con esta jornada de lucha, convocamos a una marcha en Montevideo, el mismo día, a la misma hora, en lugar a definir.

-Coordinar acciones conjuntas contra este modelo fundado en el saqueo de nuestros bienes naturales, la extranjerización y concentración de la tierra en pocas manos, y el menosprecio de nuestra dignidad.

Asamblea Regional Argentina-Uruguay

. Productores de Colonia Agraciada, Soriano.
. Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, Entre Ríos.
. Movimiento de Chacreros de Mercedes.
. Asamblea Ciudadana Ambiental de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
. Asamblea Tacuarembó.
. Delia Villalba, ambientalista de Fray Bentos.
. Movimento Sem Terra (MST), Santana do Livramento, Brasil.
. Movimiento por el Trabajo, la Vida y el Desarrollo Sustentable, Fray Bentos.
. Comisión Multisectorial, Montevideo.
. Asamblea del Callejón, Montevideo.
. José Bautista, secretario general del Sindicato de los Trabajadores de la Forestación de Rivera.
. Asamblea Ciudadana Ambiental de Colón, Entre Ríos.
. Asamblea Popular Ambiental de Colón, Entre Ríos.
. CONCORVIDA- Asamblea de Concordia, Entre Ríos.
. CONOSUR (Comisión Nacional de Organizaciones Sociales del Uruguay)
. El Agua Manda, Gualeguaychú, Entre Ríos.
. Chasque Artiguista, Uruguay.
. Red Nacional de Acción Ecologista de la República Argentina, Santa Fe.
. José Antonio Echenagusía, productor rural, Paso de los Toros
. Frente Popular Darío Santillán, Argentina.
. Joselo Schuap, Gira H2O, Misiones, Argentina.
. Andrés Zavattiero, Ituzaingó, Esteros del Iberá, Corrientes.
. Colectivo Testimonios, Montevideo.
. Fundación Integradora Latinoamericana Ambiental
. Grupo Sierras de Rocha
. Víctor Cardona, productor de Mercedes
. César Ortiz, Grupo Eco-Tacuarembó.
. Gustavo Cassola Perezutti, abogado ambientalista, Carmelo.
. Organizaciones campesinas y de pequeños productores de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, Argentina.
. Asamblea Vecinal de Carapachay, Buenos Aires.
. Comisión Fomento del Centro de Acción (CE.AC.)
. Grupo Avanzar, San José, Uruguay.
. UNAMU (Uruguay Natural y Multiproductivo)

Comisión de Prensa
Hernán López Echagüe: silenzi@adinet.com.uy TE: 00598-544-7372
Daniel Roselli: elecosrl@adinet.com.uy TE: 00598-544-6815
Miguel Olivera Prieto: asambleatacuarembo@hotmail.com TE: 00598-63-20931
Gustavo Rivollier: grivollier@gmail.com TE: 15-641622
Andrés Rivas: andresrivas@gmail.com TE: 15-479221
Pablo Antoria: pantoria@gmail.com TE: 00598-2-7093577
Juan Carlos Borgogno: asamblea@uruguay-natural.org TE: 00598-574-3525

Nuestro pecado es defender lo que nos pertenece”

El reinado del poder confuso

orge Beinstein
Rebelión

Cartón lleno, la ola progresista está a punto de cubrir lo esencial de la geografía latinoamericana, si López Obrador llega a imponerse en Méjico, la vieja derecha neoliberal habrá quedado reducida a unos pocos remanentes de los años 1990. Sin embargo desde el punto de vista de los intereses económicos dominantes en la región muy poco ha cambiado, tampoco se han producido mejoras en el plano social, el proceso de concentración de ingresos y empobrecimiento masivo continua su marcha. Aunque se han producido mutaciones decisivas en las retóricas oficiales, ahora plagadas de alusiones humanistas y de críticas a las multinacionales o al FMI (que no se dan por aludidos y prosiguen su labor). ¿Que es en realidad el progresismo latinoamericano?, ¿que rasgos definen a un gobierno como tal?, ¿en que se diferencia de los regímenes anteriores?, ¿como puede ser que en Washington, donde gobierna la extrema derecha, no aparezca ni la menor señal de preocupación por estos cambios?.

Fronteras borrosas

Ensayar una tipificación del centroizquierda regional no es tarea sencilla, pululan señales híbridas, contradictorias, discursos opuestos a los hechos, promesas incumplidas. Sus fronteras son borrosas, en ciertos casos es difícil establecer si algunos de sus integrantes realmente pertenecen o no al espacio, su heterogeneidad ideológica y de origen político es desconcertante. Lula fue un dirigente obrero partidario del socialismo aunque apenas llegó al gobierno aclaró que no era un hombre de izquierda, Kirtchner fue en la década pasada un decidido gobernador de provincia neoliberal, amasó su primera fortuna durante la dictadura militar, pero ahora ha decidido borrar ese pasado, se proclama progresista y recuerda lejanos nebulosos antecedentes en la "izquierda peronista" (y aplica una política favorable a la hegemonía de las multinacionales). Bachelet es al mismo tiempo "heredera" del partido socialista de Salvador Allende y firme defensora del sistema económico forjado bajo la dictadura de Pinochet. Y tanto ella como Tabaré Vazquez (de vieja trayectoria en la izquierda y acompañado por funcionarios ex tupamaros) están entre los más fieles aliados de los Estados Unidos.

Algo que los marca a casi todos es su dedicación prioritaria a las manipulaciones mediáticas, el mundo ilusorio de los medios de comunicación es la "tierra firme" cuya dinámica sobredetermina buena parte de sus actos, toda esa venta y reventa de ilusiones cubre un pragmatismo próximo a la amoralidad absoluta. Su común denominador es un cierto izquierdismo "cultural" (moderado) combinado con políticas económicas conservadoras que preservan las reformas neoliberales de los años 1980-1990. Aunque en materia de política internacional en algunos casos van más allá de los discursos y practican un juego que afloja los tradicionales lazos de sujeción al Imperio y anuda vínculos con otros sistemas de poder. En fin, la rápida decrepitud de las privatizaciones los lleva a veces a reasumir el control público de algún sector enajenado en ruinas, lo que les permite animar unos pocos shows nacionalistas (muy acotados).

Tanto juego confuso despista a quienes los evalúan siguiendo patrones de otras épocas, entre otras cosas, porque una de sus fuentes (mediáticas) de legitimación es la utilización inescrupulosa del pasado, en especial de la memoria (remodelada) de rebeldías populares extinguidas. Ejemplos: un alto funcionario uruguayo que hace varias décadas era un joven rebelde tupamaro se escuda en esos antecedentes para justificar algún acto de corrupción gubernamental o la aceptación "realista" del saqueo realizado por empresas multinacionales, Kirchner rinde una y otra vez homenaje a las víctimas de la dictadura mientras obedece fielmente la última exigencia del FMI y salda por anticipado la megadeuda argentina con ese organismo (al mismo tiempo le arroja alguna crítica), un funcionario del gobierno de Brasil recuerda su lejano combate contra el despotismo militar mientras Lula decide el remate 13 millones de hectáreas de tierras amazónicas o el envío de tropas a Haiti.

El nuevo contexto global

La observación de los recientes cambios en el contexto global nos puede ayudar a entender al progresismo latinoamericano. En poco menos de un lustro los Estados Unidos han perdido la imagen de superpotencia imbatible y ahora afloran alianzas, polos de distinto peso que toman distancia del Imperio y que a veces lo enfrentan, la fantasía del planeta norteamericanizado se va esfumando. Emerge China, que pese a su dependencia comercial del mercado norteamericano enfrenta a la estrategia estadounidense en numerosos países y temas decisivos del comercio global (suministro de materias primas, inversiones, etc.). En el corazón de Asia se está conformando una alianza económico-política entre Rusia, China e Irán, contratos multimillonarios de venta de petróleo y gas, inversiones en infraestructura, venta de armas, programas de cooperación tecnológica, etc., van tejiendo una tupida red entre esos tres países, atrayendo a numerosos estados de la periferia y desplazando intereses occidentales. India juega cierto juego propio oscilando entre los Estados Unidos y las naciones emergentes de Asia, la Unión Europea mantiene su amistad histórica con el Imperio pero en una suerte de distanciamiento suave, muy prudente, manifestando a veces sus desacuerdos. El empantamiento de los Estados Unidos en Irak y Afganistan y sus crecientes dificultades económicas (superdeudas pública y privada, déficits comerciales y financieros, etc.) demuestran sus debilidades estratégicas, la enfermedad del gigante incita a las fieras circundantes a pegarle mordiscos, robarle alguna presa o alejarse de su influencia.

La hegemonía aplastante de los años 1990 no es sustituida por otra forma de polarización dura (como fue la bipolaridad en la época de la Guerra Fría) sino por una situación muy original (no tiene paralelo en la era moderna) de despolarización que le abre el paso a una suerte de multipolaridad floja de futuro incierto. Mientras la superpotencia declina no emergen centros dominantes de reemplazo. Amplios espacios del sistema mundial aparecen así sumergidos en un capitalismo difuso, sin control imperialista fuerte (por parte de potencias declinantes o emergentes).

Además el marco de esta transformación no es una nueva prosperidad general del capitalismo sino su crisis prolongada que ahora tiende a agudizarse.

Impulsadas por esta realidad numerosas burguesías periféricas (especialmente en Latinoamérica) combinan interpenetraciones financieras y productivas extra norteamericanas con gestos de independencia frente el Imperio. Esto podría hacernos recordar al mundo de los años 1930 cuando la oligarquía argentina (y algunas otras de la región) mezclaba su tradicional anglofilia con acercamientos hacia Alemania o Estados Unidos y alentaba a muchos de sus políticos, militares e intelectuales al acercamiento con las "nuevas ideas" (el fascismo) en detrimento de las "viejas" (el liberalismo decimonónico). Pero el paralelo es en buena medida falso, este es otro planeta, en el plano ideológico no asistimos a tentativas de recambio de los paradigmas burgueses sino al desprestigio de los existentes sin renovaciones culturales (capitalistas) a la vista. Desde el punto de vista económico no declina un viejo Imperio (Inglaterra) acosado por otros más jóvenes, más bien constatamos el deterioro del gran barco estadounidense y el probable hundimiento por arrastre de sus aliados y rivales.

Independencias moderadas

Las pequeñas maniobras por cuenta propia del Mercosur (liderado por Brasil) deben ser inscriptas en este nuevo contexto, también el galimatías de Evo Morales que luego de su victoria electoral pudo exhibir el apoyo de Cuba y Venezuela, pero también de España y la Unión Europea, el visto bueno de Bush, la amistad de China e India y la decisión del FMI de perdonar la deuda boliviana.

La autonomización prudente respecto de los Estados Unidos por parte de algunos gobiernos progresistas suele combinarse con la aplicación de políticas económicas reaccionarias, de consolidación del subdesarrollo, Lula, Kirchner y Tabaré Vazquez son tres buenos ejemplos de eso. Evo Morales en Bolivia con su proyecto de "capitalismo andino-amazónico", más allá de sus desbordes verbales aparece objetivamente como un renovador de la Bolivia burguesa (atrapada por las redes empresarias multinacionales) ampliando el espectro de relaciones carnales con el capitalismo global, lo que seguramente, de lograr algunos éxitos en sus objetivos, implicará cambios importantes en las relaciones internas de poder.

Sin embargo las audacias "patrióticas" o "sociales" del progresismo son muy limitadas porque a diferencia de los años 1930 hoy el capitalismo como realidad mundial es básicamente un gran depredador financiero, su "cultura" no es la de la gran industria militarizada o de otro signo sino la de los negocios especulativos de corto plazo, los golpes de mano financieros, el saqueo veloz de países. Nada más lejos del capitalismo global del siglo XXI que los proyectos de reconversión productiva (recomposiciones semicoloniales, industrializaciones periféricas, etc.). Ello incluye a la degeneración gangsteril de las (lumpen)burguesías locales.

Algunos gobiernos progresistas suelen referirse a sus antepasados nacionalistas burgueses (Getulio Vargas en Brasil, Peron en Argentina)... nada que ver. Así como la prostitución no es una forma de liberación de la mujer, la diversificación de negocios a escala internacional tampoco es la independencia de la sociedad periférica. Cada nuevo amo-inversor aporta sus propias perversiones, la degradación deja de tener una única referencia externa para extenderse a un fluctuante abanico de aves de rapiña.

El neoliberalismo latinoamericano fue la expresión de una doble decadencia (pese a sus invocaciones al milenio de prosperidad de la economía de mercado); decadencia del capitalismo mundial que ingresaba de lleno en la era de la hipertrofia financiera, y del capitalismo regional que dejaba atrás sus últimas ilusiones productivistas (de industrialización acelerada, de modernización agraria, etc.) para ingresar en el parasitismo de la mano de Menem, Salinas de Gortari o Fujimori. Ahora el progresismo expresa una doble degradación mayor, en el plano internacional marcado por el delirio militarista del Imperio, su profundo deterioro institucional y económico, y el resquebrajamiento político y social de la Unión Europea (con bajas tasas de crecimiento), una megacrisis energética a la vista, etc. Y en el nivel regional la tentativa de gestión de la agonía neoliberal.

Realismo norteamericano

Pero esos modestos espacios de autonomía son también el resultado de la flexibilidad de la diplomacia norteamericana. Ironías de la historia, la era "demócrata" de Clinton coincidió en América Latina con gobiernos de "derecha" , la época ultraconservadora de Bush coincide con la extensión del progresismo. Es que los años 1990 fueron los de las grandes reformas privatistas, la recolonización se consumó en ese momento, ahora ya no queda casi nada por privatizar, estos no son tiempos de "reformas" neoliberales sino de preservación del sistema, de gobernabilidad, afectada por las consecuencias catastróficas de aquellos cambios (explosión de la indigencia, crisis de los servicios públicos desnacionalizados, desprestigio de los elencos políticos, del sistema judicial, en suma; de la institucionalidad burguesa). En la mayoría de los países las camarillas abiertamente neoliberales no están en condiciones de gobernar, su presencia en el poder provocó desde fines de la década pasada sublevaciones populares como en Bolivia, Ecuador o Argentina o el crecimiento de movimientos sociales amenazantes como en Brasil. La alternativa conservadora viable pasó a ser el progresismo.

Por otra parte el Imperio consagrado a una gigantesca operación de conquista y control militar en Asia Central y Medio Oriente no está en condiciones de abrir un segundo maga frente militar en América Latina, menos aún cuando en el espacio asiático está sufriendo serios reveses.

Ambos motivos han llevado a la diplomacia norteamericana a una estrategia de "retaguardia flexible" en América Latina contemporizadora con ciertos discursos altaneros y una que otra picardía sin consecuencias graves (por ahora), el realismo político ha prevalecido, los halcones de Washington tuvieron que auto controlar sus delirios fascistas.

Debilidades y equívocos convergentes

El progresismo no es el resultado del ascenso de nuevos sistemas de poder sino el producto de diversas debilidades y equívocos convergentes. En primer lugar aparecen las burguesías locales, transnacionalizadas, sin otro proyecto que la reproducción del parasitismo, sin partidos políticos conservadores medianamente estables y respetados (crisis de legitimidad). Luego las fuerzas armadas que no se han recompuesto de sus pasados dictatoriales, entrelazadas con redes mafiosas y diversos sistemas de corrupción y acotadas, en parte desestructuradas por la estrategia que los Estados Unidos aplicó en la región desde los años 1980 (logrando debilitar a los estados latinoamericanos). En tercer lugar el Imperio ha perdido fuerza global y en consecuencia ya no está en condiciones de imponer sus decisiones en un ciento por ciento. En cuarto término las otras potencias (Unión Europea, China, Japón) intervienen en la región con distinta grado de incidencia pero en ningún caso se perfilan como fuerzas imperialistas dominantes.

A todo lo anterior que podríamos denominar "debilidad de los de arriba" debemos asociar una dualidad compleja en "los de abajo". A lo largo de la década actual estallaron rebeliones, se extendió una multiplicidad de formas de protesta, de organizaciones sociales, que en algunos casos apuntaron más allá del neoliberalismo. En Bolivia por ejemplo a mediados del año pasado el pueblo insurgente exigía un "gobierno obrero y popular", en Argentina el reclamo popular entre fines de 2001 y comienzos de 2002 era "que se vayan todos" (jueces, políticos, transnacionales...), en Ecuador las movilizaciones sociales derribaron varios presidentes. Sin embargo esas rebeldías no lograron destruir los sistemas de poder... las masas avanzan, golpean, desbordan, amenazan, acosan pero finalmente se repliegan o bien demuestran su incapacidad para superar la crisis. Es en ese punto donde las instituciones del sistema logran recomponerse y frenan el descontento, el poder burgués sobrevive, aunque para ello se ve obligado vestir una nueva indumentaria que adorna con vistosos apliques "izquierdistas" y símbolos extraídos del folclore popular, mientras arroja al basurero a unos cuantos políticos desprestigiados.

Uno de los instrumentos de esa renovación política es la incorporación al sistema de poder de cuadros y estructuras sociales de izquierda que abandonan según distintos ritmos viejos principios para ingresar en el universo de los "cambios posibles", es decir ínfimos, superficiales. El PT de Brasil o el Frente Amplio de Uruguay realizaron un largo camino de integración a las instituciones, cada paso hacia arriba, cada victoria electoral los iba comprometiendo más y más con la gobernabilidad del régimen (el proceso no constituyó ninguna novedad, repetía antiguas comedias reformistas). En Argentina se trató de una sucesión de cooptaciones de cuadros ablandados por la adversidad (o su "recuerdo" deformado) desde los 1980 con Alfonsin, incluso bajo Menem y por supuesto desde la llegada de Kirchner.

El panorama es completado por una suerte de equívoco que ayuda a la reproducción de la farsa. Cuba, una vieja revolución que resiste exitosamente al acoso imperial y Venezuela, una revolución nueva en plena búsqueda de caminos postcapitalistas, burlan en parte la tentativa de aislamiento regional al que los quiere someter la Casa Blanca, anudando acuerdos y abrazos amistosos con algunos de los gobiernos progresistas, aprovechando los espacios entreabiertos de autonomía. Esas maniobras están plagadas de desprolijidades, zancadillas, efectos positivos y pasos en falso. Los Estados Unidos no pueden oponerse de manera brutal a dicho juego porque corren el riesgo de acorralar más de lo conveniente a sus amigos progresistas y a veces se hacen los distraídos (no siempre), por su parte los gobiernos progresistas emplean a fondo las imágenes cubano-venezolanas en su empresa de captura y domesticación de la izquierda, aunque a veces cometen torpezas, por ejemplo ciertas maniobras (por encargo) de desestabilización de esos países (así fue el "caso Hilda Molina" donde el gobierno de Kirchner intentó crearle problemas interno-externos a Cuba seguramente en coordinación con el Departamento de Estado norteamericano).

La izquierda empantanada

El progresismo pudo desplegar su arte de la confusión con un alto grado de impunidad (hasta el presente) porque en numerosos casos manipuló o marginó a una izquierda culturalmente floja que no pudo superar formas ideológicas fracasadas, obsoletas, y comprender plenamente las transformaciones producidas en el último cuarto de siglo. Como no saldó teóricamente sus cuentas con el pasado permitió que los sistemas de poder pudieran aprovechar esa grieta para bloquear su desarrollo, recapturar desbordes populares, neutralizar o devorar a muchas de sus estructuras nuevas o viejas. Ello plantea "temas" cuyo tratamiento excede los limites de esta nota pero que de todos modos es útil enunciar alentando de ese modo un debate estratégico ineludible. Primero, el bloqueo ideológico (1) que le impide a la izquierda convertirse en catalizadora de las rebeldía populares y promover el avance de prácticas autónomas (2) articuladas, impulsando el desborde revolucionario de los de abajo, acosando, desestructurando al Poder burgués apuntando a su destrucción. Prisionera de los paradigmas jacobinos victoriosos con la Revolución Rusa y luego sensiblemente deformados, no puede superar el anquilosamiento aparatista que le ha impedido conectar positivamente con la nueva pluralidad popular. Producto de la última modernización capitalista (y de su crisis) donde irrumpen miles de organizaciones, iniciativas, ensayos de ruptura, de reconstrucción cultural, de supervivencia, ejerciendo un alto nivel de desconfianza ante las estructuras jerárquicas, centralizadas de manera autoritaria. El desafío es construir concretamente, sobre el terreno de las confrontaciones antisistema, izquierdas revolucionarias cuya meta no sea el control de la insurgencia (con la esperanza ilusoria de conducirla a la victoria) sino su impulso, su promoción democrática. Tal vez eso fue lo que faltó en Bolivia en las dos últimas sublevaciones (dejándole la vía libre al reformismo), también se notó dicha carencia en la Argentina de 2001-2002. probablemente no con vista a una revolución en el corto plazo sino para el inicio de un proceso de desestabilización prolongada y creciente del régimen. No se trata de una adaptación a los nuevos tiempos sino de una mutación cultural apoyada en la critica radical del autoritarismo.

En segundo lugar, la reinstalación superadora del proyecto revolucionario, diferenciándolo no solo de las ilusiones reformistas sino también de los gradualismos basistas que eluden el tema del Poder, es decir la confrontación integral con el sistema. No se trata de elaborar construcciones autistas sino respuestas revolucionarias a la crisis del capitalismo (incluyendo su reciente conformación neoliberal pero profundizando la revuelta más allá de la misma hasta llegar a las raíces del régimen). Esta no es época de reconfiguración positiva del mundo burgués (como lo fue la era keynesiana) sino de su decadencia, evidente en América Latina donde las estructuras sociales elitizadas y controladas por mecanismos de saqueo no permiten "mejoras" duraderas. Y mucho menos desarrollos integradores de capitalismos nacionales, populares, "serios", etc., desde el cuento kirchnerista del capitalismo nacional y popular o la exageración folclorica de Evo Morales y su capitalismo andino-amazónico. hasta el de la gestión astuta de lo existente apuntando a su modificación en el larguísimo plazo (Bachelet, Tabaré Vazquez, Lula).

En tercer lugar, el enfrentamiento, la ruptura total, sin conciliaciones de ningún tipo con el espectro progresista. Que debe dejar de ser considerado el mal menor o el amigo inconsecuente para ubicarlo en el campo de los enemigos del pueblo. Ello implica una compleja construcción teórica y práctica de la confrontación con el sistema de poder y su estructura institucional, el desarrollo de fuerzas populares extra institucionales.

Si la función histórica del progresismo es postergar, corromper, trabar el desborde del potencial insurgente de las bases populares, el rol de la izquierda revolucionaria debería forjarse en torno de la articulación de vastas operaciones de destrucción del orden establecido, de liberación de la energía social aprisionada por las estructuras burguesas, la palabra clave es Revolución.

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(1) utilizo el término "ideología" en el peor sentido de la palabra, es decir conciencia falsa, reduccionista, simplificadora de la realidad que se autoproclama comprensión total (sin contradicciones) de la misma.

(2) es decir "autopraxis", liberadora de los oprimidos y destructora del Poder opresor, tal como Marx empleaba el concepto.

Cambios “inesperados” en la coyuntura mundial, tres aspectos decisivos. Y el regreso de la revolución en América Latina

Jorge Beinstein
Espai Marx

El siglo XXI aparecía como el despegue de una larga era global norteamericana, así lo pintaba una avalancha mediática abrumadora. Luego de un pequeño traspié recesivo a comienzos de la década los Estados Unidos aparentemente ascendía de manera irresistible los peldaños de su destino imperial. Había encontrado un “enemigo” que llenaba el vacío dejado por el fin de la guerra fría. El “terrorismo internacional” adornado con un cierto matiz islámico cumplía a la perfección un triple objetivo: en primer lugar enfocar su dispositivo militar hacia el Medio Oriente y otras zonas de la franja eurasiática que va desde Afganistán hasta Yugoslavia, espacio decisivo en juego global de los recursos energéticos. En segundo término el carácter difuso de dicho enemigo le permitía desplegar a voluntad un abanico de intervenciones en la periferia incluso más allá del mundo islámico como América Latina, África o Europa del este donde siempre es posible “detectar” gobiernos y movimientos populares supuestamente aliados o cómplices de las fuerzas satánicas combatidas por Bush y sus halcones. Tercero, la necesidad así planteada de establecer sólidos sistemas defensivos contra un enemigo a la vez astuto y malvado le permitía introducir mecanismos policiales de control interno en la sociedad norteamericana que irían reduciendo las libertades públicas conformando un nuevo sistema institucional con fuertes rasgos autoritarios.

En el plano económico Bush había introducido una política de reactivación apoyada en la baja de impuestos a los ricos, la reducción de tasas de interés y el aliento al consumo lo cual infló una burbuja inmobiliaria que reanimó rápidamente el mercado interno. A ello se agregó la acentuación de la escalada de gastos militares iniciada hacia finales de la era Clinton coincidente con la guerra de Kosovo. Ese conflicto se inscribía en una suerte de estrategia implícita de conquista del corazón energético de Eurásia comenzada por Bush padre cuando implotaba la URSS (primera Guerra del Golfo), seguida por Clinton con el bombardeo permanente de Irak y la ofensiva final sobre Yugoslavia (flanco izquierdo de la franja eurasiática).

La decadencia del Imperio

La primera “sorpresa” de este comienzo de siglo es la evidencia de la declinación de los Estados Unidos. Bush hijo acentuó al extremo la batalla por Eurasia convirtiéndola en el eje de su estrategia de dominación global. Los atentados (o autoatentados) del 11 de Septiembre de 2001 dieron el gran impulso al proceso de militarización, la conquista de Afganistán por su rapidez y eficacia daba la señal de lo que aparecía como la instauración arrolladora de un Imperio mundial con sede en Washington, la nueva Roma del siglo XXI según lo vaticinaban numerosos expertosy comunicadores. Siguió Irak, ocupada en unas pocas semanas, el siguiente paso debió haber sido (pero no fue) las invasiones de Irán y Siria.

Por otra parte las medidas económicas habían dado aparentemente buen resultado, el Producto Bruto Interno volvía a crecer aunque lo hacia acumulando déficits (fiscales y de comercio exterior) y enormes deudas públicas y privadas.

Al promediar la década actual las buenas señales empezaron a cambiar de signo. La ocupación de Irak se había convertido en un pantano y hacia finales de 2006 ya hay consenso en los altos mandos militares de los Estados Unidos de que una “victoria” es imposible, al mismo tiempo la rápida irakización de Afganistán hace prever una doble derrota del Imperio a no muy largo plazo. El gobierno norteamericano y sus opositores del Partido Demócrata aunque con diferentes enfoques saben que no podrán quedarse mucho tiempo más en Irak, en los últimos meses los ataques de la resistencia han aumentado en progresión geométrica, son cada vez más eficaces, amplias regiones del país escapan completamente al control de los ocupantes. Pero también saben que la retirada producirá efectos catastróficos para su sistema de dominación en Medio Oriente y aun más allá de esa zona. Empezando por la franja eurasiática que pretendían conquistar y extendiéndose al conjunto de Asia, e impactando sobre África y América Latina. Retirarse es para ellos extremadamente difícil y complejo pero quedarse no es mejor, están atrapados en la ciénaga. Para sectores decisivos del sistema de poder ha llegado la hora de los diseños retorcidos, de los juegos diplomáticos embrollados, las operaciones de inteligencia, destinados a fragmentar la resistencia, incentivar las rivalidades religiosas y regionales, la intervención de países vecinos, etc., todo destinado a cubrir una suerte de retirada honorable de la que piensan (todavía) obtener algún botín residual.

Además la efímera prosperidad económica se está agotando, la burbuja inmobiliaria ha comenzado a desinflarse y el consumo se enfría, el ritmo de crecimiento del PBI desciende. Algunos analistas consideran que la recesión está próxima, sus repercusiones mundiales serán inevitables.

En el último cuarto de siglo la economía norteamericana funcionó cada vez más como un parásito global. Su cultura productiva fue decayendo mientras se expandía la especulación financiera y el consumismo sobre todo en las clases medias y altas, en consecuencia el proceso de concentración de ingresos corrió paralelo a la caída del ahorro interno. Se fueron acumulando déficits fiscales y de comercio exterior. El déficit de la cuenta corriente del Balance de Pagos llegó a un nivel tal que hacia 2005 representaba el 70 % de la suma de todos los déficts de cuenta corriente del mundo. Entre 2000 y 3000 millones de dólares de fondos ingresan a diario en la trama financiera estadounidense, sin ellos la misma entraría en crisis. Los norteamericanos han estado cubriendo sus importaciones y deudas emitiendo dólares, en principio se trató de una suerte de estafa, de pillaje del resto del mundo que le entregaba mercancías a cambio de papeles-dólares que se fueron devaluando con el correr del tiempo. Pero al reingresar estos dólares a los Estados Unidos convertidos en inversiones externas directas fueron desnacionalizando gradualmente la economía imperial, ahora por cada dólar de inversiones estadounidenses en el exterior existen dos dólares de inversiones extranjeras en los Estados Unidos, en 2006 por primera vez en las últimas nueve décadas el saldo de este juego de inversiones ha sido negativo para el Imperio: el círculo vicioso del endeudamiento infinito está instalado, los norteamericanos pagan sus deudas y las salidas netas de fondos con más deudas. La deuda pública federal llega a los 8,5 billones de dólares cifra que engrosa una deuda total (pública y privada) del orden de los 43 billones de dólares.

Los halcones creían que la guerra en Eurasia los iba a sacar de la decadencia, controlando los recursos energéticos mundiales, imponiendo la hegemonía del dólar, acorralando a China, Rusia y la Unión Europea, doblegando hasta la mínima resistencia en la periferia. Pero el planeta resultó ser demasiado grande para la sociedad norteamericana, el aparato militar demostró su incapacidad para satisfacer de manera rápida y con costos controlables las múltiples necesidades planteadas por su estrategia de dominación mundial. La era imperial que creían haber inaugurado Bush y sus halcones entró en crisis en menos de un lustro.

De todos modos deberíamos ser prudentes respecto de los vaivenes de la decadencia, su ritmo es incierto y a lo largo de su camino puede todavía brindarnos no pocos sobresaltos, zarpazos desesperados, después de todo ¿que fue sino un manotón de ahogado la arremetida militar de Bush en Asia y su combinación con una orgía de endeudamientos llamada reactivación?.

El efecto Ezbollah

La segunda sorpresa es que los empantanamientos estadounidenses en Irak y Afganistán y la derrota israelí en Líbano expresan mucho más que simples reveses militares. Probablemente nos estarían señalando el fin de una larga travesía de la guerra moderna marcada por la expansión incesante de los grandes estructuras militares en torno de equipos de combate crecientemente caros y sofisticados: tanques, aviones, sistemas de comunicación y vigilancia, misiles, explosivos de alto poder hasta llegar a los artefactos nucleares, etc. Ese mega aparatismo habría entrado ahora en una crisis profunda tal vez la más importante y decisiva de su historia.

Desde fines del siglo XIX y atravesando todo el siglo XX el poderío bélico de las grandes potencias se apoyó en el desarrollo (militarización) de gigantescos complejos industriales y científicos. La primera guerra mundial significó la consagración del proceso de integración entre ciencia, industria y sistemas de armas consolidado en la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría. La victoria de los Estados Unidos sobre la URSS marcó el punto más alto de dicha tendencia, en la guerra no declarada entre las dos superpotencias venció la que pudo desplegar un nivel de sofisticación-despilfarro tecnológico inalcanzable para la otra (Guerra de las Galaxias lanzada por Reagan, etc.), ganó el aparato más grande y caro.

La hipertrofia militar-industrial fue una de las causas decisivas del derrumbe de la URSS aunque era la espina dorsal de su sistema, el centro motor (y al mismo tiempo el gran parásito) de su economía, fuente irreemplazable de autoridad y prestigio. En el caso norteamericano curiosamente llegamos a paralelismos notables con el proceso soviético aunque en base a una lógica económica diferente (capitalista imperialista occidental), desde la Segunda Guerra Mundial el complejo estatal,militar,industrial y financiero fue una pieza clave del equilibrio y expansión de la economía de mercado, sus gastos improductivos permitieron cada vez más compensar las falencias de la demanda interna e internacional absorbiendo excedentes de capitales, operando como motor de una amplia gama de actividades científicas y tecnológicas de punta. Ejerció una coerción global que le permitió imponer la hegemonía financiera imperial, apropiarse de mercados, fuentes de materias primas y producciones industriales del resto del mundo.

El “instrumento” fue creciendo, imponiendo su cultura a segmentos decisivos del sistema de poder estadounidense en una suerte de interpenetración elitista y mafiosa de la que emergieron visiones aparatistas y “geopolíticas”, formas ideológicas reaccionarias fundadas en la sobrestimación de las megaestructuras de represión y control (y en las sofisticaciones tecnológicas que suelen acompañarlas) y en la subestimación de los seres humanos concretos pertenecientes a las clases inferiores locales y a las sociedades periféricas, sus comunidades, culturas, considerados objetos fácilmente manipulables.

La experiencia histórica nos señala que esta no es la primera vez que una elite decadente poseedora de una maquinaria de guerra desmesurada arremete con toda su parafernalia contra los que aparecen como pequeños enemigos y se estrella contra la realidad, en ese momento se zambulle en una crisis de percepción que marca el fin de su reinado y también de su cultura militar. Se trata de señales claras del inicio de grandes mutaciones civilizacionales.

En 2003 el Imperio se lanzó a una “guerra fácil” en Irak pero poco después de la conquista se vio sumergido en un extraño hormiguero donde las minúsculas hormigas subdesarrolladas no eran tales sino seres inteligentes, creativos, con buen nivel educativo. El Imperio partió de la base de que la destrucción del estado irakí dejaría indefensa a una sociedad civil pobre, atrasada y aplastada por una larga tiranía. Pero resulta que Irak estaba habitado por una población que ha experimentado una intensa modernización que dejó atrás la subcultura colonial. No se trata de un caso aislado, el grueso de la periferia vivió durante el siglo XX procesos similares; revoluciones nacionalistas, más o menos democratizantes, a veces auto proclamándose “socialistas”, etc., desarrollaron industrias, universidades, ejércitos, burocracias estatales, sindicatos, tejidos empresarios, clases medias urbanas y otras componentes de la modernidad. Son por lo general sociedades poco articuladas, con fuertes concentraciones de ingresos e importantes áreas de pobreza, corrupción gubernamental, etc., es decir “subdesarrolladas”. Sin embargo el “subdesarrollo” ha ido cambiando, esas poblaciones disponen hoy de grados de iniciativa autónoma e información que las hace cualitativamente distintas de las de hace medio siglo. Más aún, muchas veces la destrucción o la crisis aguda de sus estados libera energías civiles de un potencial inesperado.

Resultado: las tropas invasoras exhibiendo sus equipos sofisticados fueron desestabilizadas primero y colocadas a la defensiva después por miles de agresiones de una resistencia sin comando central, plural, integrada por una red de grupos de todo tamaño armadas con instrumentos de combate baratos (lanzagranadas, bombas de fabricación casera, coches-bomba, kalashnikovs).

En Líbano el desenlace fue mucho más espectacular por su rapidez y la enorme desproporción (aparente) entre los contendientes. Israel puso en movimiento aviones, tanques y un sistema de control satelital de última generación (suministrado por los Estados Unidos) y unos 30 mil hombres inmediatamente desplegables sobre el terreno. Desataron una ola demoledora de bombardeos destinada a hundir en el pánico a la población invadida y así aislar a los grupos de resistencia. Frente a esa maquinaria de guerra considerada invencible se alzó la organización Ezbollah que disponía de una pequeña milicia de menos de tres mil combatientes, aunque sólidamente enraizada en la población. Del lado israelí aparecía un aparato militar del primer mundo muy sensible a las bajas, del lado libanés una guerrilla de la periferia dispuesta al martirio cuyos combatientes poseen un nivel cultural que les permite funcionar de manera muy descentralizada con alto nivel de iniciativa. Conformaron una suerte de “red floja” con pocas comunicaciones de arriba hacia abajo y viceversa cuyo sencillo armamento era suficiente para neutralizar a los tanques y los despliegues protectores de helicópteros y producirle muchas bajas a las tropas israelíes si estas llegaban a ser lanzadas al combate. Por otra parte la extrema descentralización operativa de la guerrilla reducía al mínimo la utilidad militar tanto de los controles satelitales como de los bombardeos masivos.

Si nos apoyamos en la cultura militar convencional lo que está ocurriendo en Irak y lo sucedido en Líbano es aberrante; fuerzas resistentes sin mando central o con conducción muy alejada de las iniciativas de los grupos operativos, pertenecientes a sociedades “atrasadas” han sido capaces de poner en jaque a fuerzas altamente sofisticadas poseedoras de los más avanzados sistemas de información. Pero ocurre que el siglo XX ha quedado atrás, ahora estamos en el siglo XXI, se ha producido un salto cualitativo en segmentos decisivos de las poblaciones urbanizadas y modernas de la periferia. La ocupación real de esos territorios por parte de fuerzas armadas del primer mundo empieza a ser vista como una meta extremadamente difícil, cada vez menos posible. En ese sentido la victoria de la guerrilla Ezbollah contra el ejercito profesional de Israel marcará un hito en la historia asociado a una fenómeno más prolongado: la derrota norteamericana en Irak. Ambos acontecimientos constituyen una linea divisoria en la evolución de la cultura militar universal como lo fue en Europa la batallas de Crecy (1346) y luego la de Agincourt (1415) donde la pesada (e invencible) caballería feudal fue derrotada por la infantería. Por supuesto Crecy tuvo antecedentes y muchas décadas después la vieja caballería todavía era temible y producía estragos pero su ciclo se estaba agotando y con el la sociedad feudal que constituía su base. La guerrilla moderna tuvo antes (mucho antes) de Irak-Libano victorias memorables como la de la resistencia yugoslava contra el todopoderoso ejercito alemán durante la segunda guerra mundial y sobre todo la guerra de Vietnam, pero son los acontecimientos de comienzos del siglo XXI los que marcan el punto de inflexión coincidente con la decadencia del Imperio estadounidense centro motor de la degradación parasitaria (financiera) del capitalismo global (y el descrédito creciente de los complejos industrial-militares).

Despolarización

La tercera sorpresa es que la decadencia de los Estados Unidos no parece abrirle el camino a otro imperio (unipolaridad de remplazo) ni tampoco a una nueva bipolaridad o multipolaridad capaz de repartirse la totalidad del planeta. La diferencia con el siglo XX es notable, en esa época la decadencia del Imperio británico trato de ser aprovechada por los imperialismos alemán y japonés, que fracasaron, para dar lugar luego de la segunda guerra mundial a la bipolaridad soviética-norteamericana que se prolongó hasta fines de los años 1980.

Pero esa bipolaridad comenzó a derrumbarse en 1991 (implosión de la URSS) y hacia 2006 es evidente que la declinación de los Estados Unidos ha comenzado. No se trata solo de la caída de un poderosos “competidor” o de un acaparador de materias primas sino principalmente del primer mercado del mundo, el declive de su capacidad de compra impactará (ya está impactando) a las otras grandes potencias. China coloca en Estados Unidos cerca de un tercio de sus exportaciones y otro tercio en países cuyos ritmos exportadores tiene una alta dependencia respecto de las compras norteamericanas, en primer lugar Japón que se verá directamente afectado por ese desinfle de demanda. La Unión Europea ya comienza a sufrir los impactos negativos del fenómeno lo que sin duda afectará a su gran abastecedor de energía: Rusia, que consiguió en los últimos años fuertes tasas de crecimiento gracias a las exportaciones de gas y petróleo a Europa (las ventas externas de petróleo representan el 50 % de los ingresos fiscales rusos). El hundimiento del gigante estadounidense arrastra a todas las potencias, su mercado no puede ser remplazado por otros. Ello significa que la crisis crónica de sobreproducción global que venía siendo frenada desde hace algo más de tres décadas por una combinación parasitaria de saqueos financieros y engordes consumistas, en especial el de los Estados Unidos, estaría por ingresar en una nueva etapa mucho más degradada, con mayores turbulencias y caídas recesivas. En ese contexto no habrá lugar para imperios vigorosos y ascendentes. El horizonte más probable es el de un aflojamiento imperialista generalizado que, como ocurrió durante las guerras mundiales y las grandes crisis económicas del siglo XX, posibilitará rebeldías periféricas e independencias mas o menos significativas de países pobres.

Esta nueva realidad mundial naciente puede ser caracterizada como “despolarización”, incluye desde multipolaridades débiles hasta tentativas más o menos hábiles o brutales de recuperación de poder mundial por parte de los Estados Unidos. Y sobre todo la presencia (inestable) en importantes zonas de la periferia de países y regiones con cierto juego propio, aprovechando márgenes de no-control (o relativamente débil control) externo (imperialista). Aclaremos que se trata de una tendencia visible, con altos y bajos, plagada de ambigüedades y panoramas confusos.

Si dicho aflojamiento o decadencia imperialista (del conjunto de grandes potencias) llegara a extenderse durante mucho tiempo nos encontraríamos ante un viraje histórico decisivo. El capitalismo (en tanto civilización burguesa occidental) ha sido imperialista desde sus orígenes con las primeras cruzadas hace algo menos de un milenio, pasando por la conquista de América, África, etc.. Basó su reproducción ampliada en el largo plazo y a nivel mundial en sucesivas rapiñas periféricas; la declinación del poder imperial del capitalismo estaría señalando el agotamiento de la civilización burguesa devenida planetaria.

Ello plantea la cuestión de la reproducción capitalista en esas nuevas condiciones en especial en la periferia. Últimamente se ha puesto de moda el tema del “BRIC” (Brasil, Rusia, India, China) en tanto futuras grandes potencias, en realidad ese cuarteto es mucho menos poderoso de lo que la fantasía de los comunicadores quiere presentar. Todos ellos están atravesados por fuertes contradicciones internas sociales y regionales, son altamente dependientes de los mercados occidentales y disponen de sistemas estatales extremadamente corruptos. El resto de naciones periféricas expresan versiones más o menos pobres y subdesarrolladas de estos pretendidos “paradigmas”.

El regreso de la revolución

El destino del Imperio norteamericano se está jugando en Eurásia, más precisamente en Irak y en menor medida en Afganistán. Los efectos del fracaso estratégico de los Estados Unidos ya se hacen sentir en todas partes, por ejemplo en América Latina. Allí se combina el impacto del debilitamiento global estadounidense con el fin del auge neoliberal que precipitó una sucesión de rebeliones populares desde fines de la década pasada, expresiones radicalizadas del fenómeno de descontento general en la región. El mismo hundió en el desprestigio a la mayor parte de los dirigentes políticos tradicionales, no se trató de simples “crisis de representatividad” al interior de sistemas medianamente sólidos sino de manifestaciones de la degradación profunda de las instituciones y de los esquemas económicos vigentes. Más aún, dicho deterioro aparece como el fin de la euforia liquidadora de una larga sucesión de experiencias desarrollistas más o menos populistas, democráticas, nacionalistas o pro norteamericanas que desde los años 1940 habían construido o expandido administraciones públicas, industriales, estructuras de educación y salud, sistemas de transporte, etc. En suma, diversas formas de modernización burguesa que al fracasar dejaron la vía libre al pillaje financiero planteando una crisis estructural cuya magnitud no tiene precedentes en América Latina. En ese sentido es válido afirmar que lo que hace agua no es solo el neoliberalismo sino la totalidad de la historia del capitalismo latinoamericano.

Semejante encrucijada no puede como es evidente ser superada por “reformas” de sistemas burgueses profundamente podridos. Sin embargo hasta ahora el panorama general es el de la conjunción paralizante de dos impotencias: en primer lugar de las elites dominantes para restaurar su legitimidad perdida y en segundo término de las masas sumergidas para barrer con esos regímenes. Tal vez la expresión más dramática de esta doble impotencia se produjo en Bolivia cuando luego de una sucesión de levantamientos populares desde el comienzo de la década la derecha demostró ser incapaz de gobernar pero las bases sociales insurgentes se detenían en la puerta del poder. Prevaleció entonces una “solución intermedia”, ensayo reformista protagonizado por Evo Morales cuya verborragia se corresponde con la dimensión de la catástrofe pero cuyos actos concretos de gobierno son un pálido reflejo de su discurso. La nacionalización de los hidrocarburos no ha sido más que una simple reglamentación de la legislación neoliberal. la reforma agraria un reparto de tierras marginales dejando intacta la gran propiedad rural, además privatizó uno de los mayores yacimientos de hierro del mundo (Mutún) y mantuvo la política fiscal y de ingresos de la era conservadora. Sin embargo un inmenso show indigenista y nacionalista le ha permitido hasta ahora preservar la gobernabilidad del régimen. Manifestaciones mucho o poco menos grotescas de esta corriente se estan produciendo con otros gobiernos progresistas de la región. Todos ellos se caracterizan por la preservación de los resortes básicos del subdesarrollo heredados de la etapa neoliberal clásica a los que recubren con actos mediáticos izquierdizantes. Se trata de soluciones transitorias a las crisis, es difícil que estos equilibrios puedan sostenerse durante largos períodos. En otros países donde la rigidez política ha sido mucho mayor ni siquiera se produjeron experiencias progresistas, en Colombia, Perú o México no es exagerado aventurar futuras turbulencias.

De todos modos hacia el final de los caminos centroizquierdistas y derechistas duros las crisis de gobernabilidad reaparecerán (están apareciendo) con un dramatismo muy superior al del primer lustro de la década actual.

Tomando en consideración ese horizonte de profundización de la crisis regional empujada por la acentuación de la crisis global, es posible localizar en el devenir histórico próximo la irrupción de nuevas y más extendidas insurgencias populares que pondrán (están poniendo) a la orden del día el tema de la revolución, es decir del cambio radical de sociedad. ¿Será ese período futuro el escenario de nuevas impotencias?, todo dependerá de la capacidad de aprendizaje de los pueblos, de sus sectores más avanzados. No se trata solo de aprender del pasado cercano sino de toda la experiencia revolucionaria del último medio siglo. En este punto corresponde hablar de la revolución cubana y de lo más reciente (y novedoso) como lo es la revolución venezolana o de la persistencia de la insurgencia colombiana. Sin embargo me parece sumamente útil destacar las experiencias revolucionarias de los años 1960-1970 consideradas fracasadas desde una óptica “progresista” (es decir conservadora) pero que vistas en el largo plazo histórico podrían ser vistas como experiencias pioneras, primeros ensayos, de rebeldías mucho mayores que pueblan el futuro.

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El autor es economista e intelectual revolucionario, doctor de Estado en Ciencias Económicas (Universidad de Franche Comté – Besançon, Francia), fue titular de cátedras de economía internacional y prospectiva tanto en Europa como en América Latina. Actualmente es profesor titular de las cátedras libres "Globalización y Crisis" en las universidades de Buenos Aires y Córdoba (Argentina) y de La Habana (Cuba). Ha escrito diversos libros y artículos como:

- LARGA CRISIS DE LA ECONOMIA GLOBAL

- La autofagia del capitalismo

-La declinación de la economía global

- Escenarios de la crisis global

- La Gran mutación del capitalismo

- La vida después de la muerte. La viabilidad del postcapitalismo

- Pensar la decadencia. El concepto de crisis a comienzos del siglo XXI, etc.

De la década perdida a la década del mito neoliberal


Pedro Brieger

INTRODUCCIÓN

Latina tuvo una característica sobresaliente: la aplicación de las teorías neoliberales y el éxito de su discurso. No es relevante si estas reformas se inspiraron en el modelo chileno de los setenta, comenzaron en México en 1988, en la Argentina en 1989, en Perú en 1990 o un poco más tarde en otros países. Salvo Cuba, que es un caso aparte, en los noventa la ola del pensamiento neoliberal se expandió a lo largo y ancho de América Latina.

Finalizada la década es el momento de realizar un balance de los años noventa. Esto no es parte de un juego terminológico-mediático, pues la terminología utilizada y difundida por los medios de comunicación termina por impregnar el inconsciente colectivo. La pregunta que trataremos de responder en este trabajo es qué nombre resulta apropiado para una década de signo neoliberal después de que la década de los ochenta fuera popularmente conocida como la "década perdida".1 Los años ochenta se caracterizaron por el estancamiento económico, la carga agobiadora de una deuda que limitaba el acceso a los mercados financieros internacionales, una reducción del 9% del ingreso per capita entre 1980 y 1990 y la inflación que sobrepasó en algunos países el 1000%.

La hipótesis central que guía nuestras reflexiones es que los resultados de las reformas neoliberales en América Latina después de una década de aplicación no condicen con las expectativas formuladas por los teóricos-propagandizadores de estas reformas.

¿COMO LO LOGRARON?

Lo primero a destacar es que el neoliberalismo desde una posición marginal y minoritaria durante todo el siglo logró convertirse en doctrina hegemónica en los noventa. En este proceso podemos distinguir dos fases. 1) La fase de la imposición. 2) La fase del consenso. En la primera, el nuevo modelo es impuesto por la fuerza (Chile). En la segunda, la repetición constante del nuevo paradigma tomó el equivalente a la demostración aún antes de su comprobación fáctica. Con la apreciable participación de los medios masivos de difusión se fue consolidando un consenso ideológico aplastante y la conformación de lo que Ramonet define como "pensamiento único". 2

De todas maneras, es necesario señalar que no fue consecuencia directa del fracaso de los proyectos populistas o del estatismo socializante pues, es preciso recordar, la mayoría de los gobiernos "populistas" o "estatistas" de América Latina no fueron castigados por el voto popular sino que fueron derrocados por golpes de Estado.

El caso de Chile es emblemático. Los economistas liberales que rodearon a Augusto Pinochet no convencieron a los chilenos de que sus teorías eran mejores que las socialistas de Salvador Allende en un debate abierto y de 2confrontación de ideas. Para imponer su nuevo paradigma como verdad absoluta e incuestionable necesitaron de una dictadura militar que impidiera cualquier tipo de oposición y una sociedad paralizada por el miedo. Como señala el sociólogo chileno Tomás Moulián "los dispositivos de la fase terrorista aislaron con facilidad la posibilidad de efectos políticos. La oposición había sido hecha desaparecer del escenario o destruida.(...) La hegemonía por neutralización corresponde al silenciamiento que se impuso a los otros discursos y a la estigmatización con que se les restó eficacia cultural"3

El Valle de Lágrimas del Presidente Kirchner - Volteretas de la deuda argentina De albricias y estafas recurrentes - Vomitar sobre los votos o Eduardo Lorenzo "Borocotó"

Temas Que Queman

El trabajo ideológico de los pensadores que difundieron las teorías neoliberales ha sido sin dudas excelente. En pocos años lograron que sus ideas parecieran el único modelo lógico y viable. Como decía Mario Vargas LLosa, "se trata, sobre todo, de desestatizar unas mentalidades acostumbradas por la práctica de siglos". 4

El economista liberal francés Guy Sorman recorrió Latinoamérica pregonando las privatizaciones como una "utopía de cambio que, creada por filósofos y economistas liberales, se impuso en estos cuatro años en todo el mundo como una necesidad indiscutible 5

Un grupo importante de economistas –muchos de ellos conocidos como "los Chicago Boys"– apoyados por los principales organismos 4económicos internacionales y sostenidos monetariamente por empresas multinacionales, crearon fundaciones, institutos, centros de investigación y lograron una real inserción en los principales medios de comunicación que les permitió convencer de lo "moderno" de sus teorías, aunque sus postulados originales se remontaran al siglo XVIII o XIX. También lograron imponer la idea generalizada de que todo lo público es "ineficiente", que el Estado es intrínsecamente perverso, que la única manera para que las empresas de servicios funcionen es privatizándolas, que así se reducirán gastos y se eliminará la corrupción; de la necesidad de achicar el Estado, bajar el gasto público, abrir los mercados, incrementar la producción de artículos destinados a la exportación, flexibilizar y "modernizar" los mercados laborales, quebrar el poder de los sindicatos supuestamente interesados solamente en enriquecer a sus cúpulas, y reducir los gastos sociales, entre tantos otros postulados.6

La aplicación de todas estas medidas llevaría a un modelo de crecimiento donde la riqueza se "derramaría" hacia todos los estratos de la sociedad. De manera maniquea y provocativa lo presentaron como el único camino de crecimiento y desarrollo. Su no implementación implicaría el retroceso a las penumbras de la historia para no salir de ellas nunca más.

Además, y no sólo en el caso del régimen militar chileno, se impuso la idea de que el programa económico liberal era el producto de un saber absoluto de carácter científico. Como ya señalara Moulián, en 1981, en pleno proceso militar "este mito de la cientificidad se ha usado tanto para sacralizar lo dicho o lo hecho como para definir quiénes tienen el derecho de discutir la política económica".7

Los que se atrevieron a criticar fueron descalificados por ignorantes, "estatistas", de rechazar la modernización, o simplemente desconocedores de las leyes económicas.

Hay que destacar que no todo los postulados planteados por la corriente neoliberal eran falsos o un mero invento maquiavélico. Efectivamente, encontraron un terreno fértil para sus críticas –especialmente en lo que respecta al sector público– porque en la mayoría de los países latinoamericanas éste se encontraba profundamente desprestigiado por su corrupción e ineficiencia.

De hecho, hubo una especie de "chantaje" ideológico motorizado por los procesos de hiperinflación y la ayuda invalorable de comunicólogos que simplificaron y adecuaron las teorías neoliberales como único discurso alternativo creíble. Como en el discurso colonial del siglo XVIII y XIX la llegada del capital extranjero y "el progreso" pasaron a ser sinónimos.

Para implementar las profundas reformas planteadas recibieron avales muy importantes de los principales organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, cuyos funcionarios surcaron Latinoamérica llevando sus recetas bajo el brazo. Cual dogma religioso e incuestionable se le ofrecía el mismo modelo a todos los países: apertura, privatizaciones –aún de las empresas públicas rentables–, achicamiento del Estado, etc. Joseph Stiglitz, vicepresidente del Banco Mundial lo reconoce abiertamente: "Oficialmente –dice – por supuesto el FMI no "impone" nada. "Negocia" las condiciones para otorgar ayuda (...) Yo sé de un desafortunado incidente donde un equipo del FMI copió gran parte de un texto de un informe de un país y se lo ofreció a otro dejando el nombre del país original en algunas partes del texto."8

La puesta en práctica de las medidas sugeridas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial debía permitir que los "mercados emergentes" (término con connotación positiva que ha reemplazado la categoría de "subdesarrollo" con connotación negativa) accedieran al desarrollo.

En la simplificación del discurso los teóricos neoliberales presentan su modelo económico con postulados simplistas como si los países industrializados más desarrollados hubieran accedido al lugar que ocupan hoy en día combatiendo el proteccionismo y el estatismo. Sin embargo, este es otro de los mitos fabricados en los últimos años. Para su crecimiento, tanto el Reino Unido, Estados Unidos, Japón o Alemania apelaron –en menor o mayor medida– a medidas proteccionistas que contradecían abiertamente los postulados liberales y utilizaron su poderío político–militar para "competir" en el libre mercado.

¿COMO SE HACE EL BALANCE Y QUE PARÁMETROS UTILIZAR?

No es sencillo hacer el balance de una década en una región tan vasta como Latinoamérica. Lógicamente, no se puede medir con los mismos parámetros las necesidades de los indígenas ecuatorianos, las de un técnico en computación en San Pablo con estudios terciarios, o una trabajadora mexicana de una empresa de autopartes coreana en la frontera con Estados Unidos a la cual ni siquiera le está permitido sindicalizarse.9 Además, es imposible adoptar un solo criterio, entre otras razones, porque a lo largo del siglo, la mayoría de los latinoamericanos –incluso los más pobres– ha mejorado su nivel de vida.

Desde luego que para las teorías neoliberales el parámetro del balance pasa por la cantidad y calidad de las reformas aplicadas. En este sentido, consideran que la década del noventa ha sido un éxito rotundo cuyos frutos ya se trasladan al bienestar general. De allí que citen los números macroeconómicos que indican crecimiento del PBI o la cantidad de dólares que ingresaron al país, muestren éxitos tales como la estabilidad monetaria, o mejoras en el área de los servicios, y que México y la Argentina sigan siendo los ejemplos del éxito de la implementación de las reformas. El economista jefe del Banco Mundial, Guillermo Perry sostiene que "la pobreza no bajó con los ajustes de los 90, y la desigualdad creció, pero la experiencia fue exitosa: América Latina subió el ingreso per capita 1,5% anual; en los 80 bajó 2%. 1010

Según un informe de 1995 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que agrupa a las 24 naciones más desarrolladas, en 1960 Latinoamérica participaba del comercio mundial con el 9% de las exportaciones mundiales, pero en 1994 este porcentaje se había reducido al 3,6%, incrementando su marginalidad en el contexto mundial11 El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina, de las Naciones Unidas (CEPAL) o el propio Banco Mundial en sus informes anuales coinciden en señalar el crecimiento de la pobreza y de la miseria extrema en Latinoamérica en la última década.

Según un informe de la CEPAL de 1996 la reactivación económica que se observa en los noventa y que registra de 1990 a 1996 una tasa de crecimiento media anual del PBI del 3% no ha logrado resarcir el estancamiento productivo de los años ochenta. En 1996 el producto por habitante fue todavía 1% inferior al que la región alcanzó en 1980.12

Más aún, como a principios de siglo, la mayoría de los países latinoamericanos sigue exportando materias primas y dependiendo de las fluctuaciones de un mercado mundial que no domina, para importar la mayoría de todo aquello que Lester Thurow señala como esencial para ser desarrollados. 13

La apertura de los mercados tiene dos facetas. Por un lado ha provocado el cierre de importantes industrias nacionales, pero por el otro, la importación de objetos de consumo logró masificar algunos de ellos a precios muy bajos. La apertura de los mercados puso ante los ojos de la población un mundo de objetos importados –desde paraguas hasta televisores– a precios más baratos que los conocidos hasta entonces. Sumado al éxito de derrotar la hiperinflación se produjo la alianza "de facto" entre los grupos más poderosos que favorecían un discurso basado en los números positivos del crecimiento económico y los sectores más postergados, que lograron acceder a bienes de consumo antes inaccesibles. Por este conjunto de factores las propuestas neoliberales en los noventa lograron consolidarse en el poder por medio del voto.

Como dice Tomás Moulián, miles de personas tuvieron la sensación de que por primera vez accedían a bienes u objetos que antes estaban restringidos a los ricos. Más que cualquier discurso, esta posibilidad de pasar de la televisión blanco y negro al color, de tener videocassetera, de acceder al teléfono, le otorgó a millones la sensación de que ellos también entraban en la modernidad. La masificación del crédito permitió el tan mentado "voto licuadora" como mecanismo de futuras compras reales y políticas. El precio de la apuesta a la continuidad de este modelo económico estuvo dado por lo que Moulián define como consumismo, esto es, "los actos de consumo que sobrepasan las posibilidades salariales del individuo y acuden al endeudamiento, apostando por tanto con el tiempo"14 pero multiplicando la disciplina y la sumisión por temor a perderlo todo.

Pero la tan mentada prosperidad fue restringiéndose. Una minoría –aunque relativamente grande en las principales capitales latinoamericanas– comenzó a disfrutar de los placeres de lugares exclusivos, los shoppings y malls, las salas de cine al estilo norteamericano, computadoras, Internet, las camionetas todo terreno, los celulares y tantos otros productos. Sin embargo, el hecho de que un segmento de la población pueda tener los mismos patrones de consumo y, en algunos casos incluso superior al de los países más desarrollados no necesariamente quiere decir que el país en cuestión ha ingresado al club del "Primer Mundo". De allí que Julio Boltvinik –profesor de El Colegio de México– se pregunte cuál es las relación entre privatización y bienestar, porque las inversiones han mejorado la calidad del servicio para aquellos que las pueden pagar sin consecuencias apreciables en el presupuesto familiar. Sin embargo, para la inmensa mayoría de la población muchos de los precios de estos servicios los excluyen de este circuito. "Es decir –dice Boltvinik– se mejora el bienestar de una minoría, se excluye a la mayoría y se aumenta muchísimo la ganancia privada". 15

Consideramos que estos patrones de consumo, que no son masivos, no pueden ser el criterio principal para evaluar la realidad social de un país. De la misma manera que la tasa de crecimiento anual o el ingreso del PBI per capita tampoco reflejan al complejo conjunto del entramado social.

EN AMÉRICA LATINA LA POBREZA SIGUE SIENDO UNA VARIABLE

Uno de los debates clásicos en la sociología tiene que ver con la forma de medir el desarrollo de una sociedad. Consideramos que uno de los elementos centrales a tomar en cuenta para realizar un balance de las políticas neoliberales en América Latina tiene que ver con la pobreza en sus diversas variables metodológicas de medición.

La pobreza sigue siendo una variable de medición al momento de hacer un balance del desarrollo socio-económico y de hecho, tanto el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Cepal –cada una a su manera– la incorporan en todos sus estudios. Según José Antonio Ocampo, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, la "década perdida" fue un período de marcado deterioro en materia de pobreza en América Latina. 16 En un informe de 1998 Ocampo señalaba que "entre 1980 y 1990 la pobreza empeoró como resultado de la crisis y las políticas de ajuste, deshaciendo la mayor parte de los progresos logrados en materia de reducción de pobreza durante los años 60 y 70 y se incrementó la desigualdad de ingresos en la mayor parte de la región."17

En el documento "Panorama social de América Latina" de la CEPAL de 199818 en 1980 el 35% de los hogares eran pobres, en 1990 eran el 41% y en 1997 se mantenía en el 36%. No hay que olvidar que la CEPAL suele medir la cantidad de hogares ya que si midiera individuos, los números serían aún mayores. A fines de los 90' y luego de implementadas las profundas reformas neoliberales la pobreza está en los niveles de 1980. La diferencia con 1980 es que –según Oscar Altimir– ahora 2/3 de los pobres y más de la mitad de los indigentes vive en áreas urbanas.19

Contradictoriamente, la CEPAL considera que la evolución de la pobreza durante la década de 1990 ha sido positiva aunque "debe ser evaluada con prudencia ya que recién se han recuperado los niveles relativos de 1980 y aún no se logra reducir el numero de pobres e indigentes que existían en 1990".20 En lo que respecta a la distribución del ingreso, entre 1990 y 1997, señala que "el conjunto de la región ha tenido un deficiente desempeño, ya que ha persistido el alto grado de concentración existente al comienzo de ese periodo."21

Tomemos nuevamente algunos casos puntuales. Chile es considerado todavía el paradigma exitoso de las reformas económicas neoliberales. De hecho, tanto el gobierno de Patricio Alwyn como el de Eduardo Frei se ocuparon de remarcar que no darían marcha atrás de las principales reformas económicas implementadas durante el régimen de Pinochet, reconociendo el éxito de muchas de ellas. Sin embargo, gran parte del "éxito" fue producto del cuidadoso marketing basado en campañas publicitarias (internas y externas) que las señalaban como ejemplo de modernización sólo equiparable a los "tigres asiáticos". El marketing del éxito económico fue un pilar de la construcción del mito del Chile Actual.22 Los datos de la CEPAL cuestionan este éxito. En 1970 la proporción de hogares pobres en Chile era del 17%. En 1987 había trepado al 39,1% para bajar al 19,7% en 1996.23 Esto es, después de 14 años (1973-1987) de neoliberalismo sin oposición en Chile la pobreza trepó del 17 al 39%.

MÉXICO COMO MODELO

Durante varios años el ex presidente Carlos Salinas de Gortari fue elogiado por todos los organismos internacionales como el mejor alumno del modelo neoliberal, hasta que cayó en desgracia. Pocos recuerdan ahora sus famosas frases del estilo "El compromiso principal es con los que menos tienen"24, o sus promesas de llegar al Primer Mundo por vía del "liberalismo social".

Julio Boltvinik, que hace 20 años estudia el fenómeno de la pobreza en México, al realizar un balance de la década es claro y contundente: "Si uno toma el modelo teórico de lo que es el neoliberalismo y después compara con lo que hizo el gobierno de Salinas y sigue haciendo el gobierno de Zedillo, son idénticos los puntos uno por uno".25

Diez años después de comenzado el modelo neoliberal el Banco Mundial coloca a México entre los 12 paises más pobres del mundo (en términos absolutos) porque el 40% de la población sobrevive con menos de dos dólares diarios, que es la mitad del salario mínimo oficial.26 La CEPAL destaca que el 75 por ciento de las personas con empleo formal reciben entre uno y dos salarios mínimos, a pesar de que el costo de la canasta básica es de tres salarios.27 A fines de los noventa en México era más grande el número de personas que se hacían pobres, que el de aquellas que nacían pobres.28

Según las conservadoras cifras de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados el numero de mexicanos que viven en la extrema pobreza aumentó de 17 millones a 26 millones en los últimos 10 años.29 En la opinión de Boltvinik esa cifra es mucho mayor porque solamente entre 1994 y 1996 aumentó considerablemente el porcentaje de pobres extremos del 40% al 55% de la población. En lo global dice Boltvinik "en 1989 había 79 millones de mexicanos, de los cuales 55.9 eran pobres.30 "En 1999 –dice Boltvinik– hay cerca de 100 millones y 73 millones son pobres."31

Según estudios de varias universidades "de diciembre de 1994 a la fecha, el salario mínimo ha acumulado una pérdida de 47.2 por ciento en su poder adquisitivo, y se coloca así como el período con mayor deterioro en los últimos 18 años"32

Según un informe del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e informática (INEGI) del 19 de abril de 1998 "el 38,1% de los ingresos del país fue repartido entre el 10% de los hogares más ricos, mientras que el 25.5% de los ingresos quedó en manos del 60% de los hogares más pobres" una brecha mayor que en 1996.33

Mientras los téoricos del neoliberalismo y los organismos internacionales continúan elogiando el crecimiento macroeconómico de México los datos de pobreza son contundentes: sobre una población de 100 millones, 73 millones son pobres.

A pesar de los datos de pobreza los organismos financieros internacionales siguen elogiando el modelo mexicano. Durante la última visita oficial del presidente Zedillo a Estados Unidos un mes antes de las elecciones del 2 de julio de 2000 el presidente del BID, Enrique Iglesias destacó "la consolidación de la economía mexicana, que está creciendo a una tasa vigorosa, tiene una inflación abatida y está en un proceso de modernización reconocida por los mercados. A Zedillo hay que reconocerle haber llevado a cabo su compromiso social al tiempo que ponía en práctica un programa de austeridad.34

OTROS CASOS, OTROS DATOS

El caso chileno también refleja otro gran problema de América Latina: la desigualdad de ingresos. Según Atilio Borón entre 1979 y 1988 el 10% más rico de la población aumentó su proporción del ingreso nacional del 36,2% al 46,8%. Y la mitad más pobre vio reducidos sus ingresos del 20,4% al 16,8%.35 Para la socióloga Susana Torrado en la Argentina el modelo produce pobreza sin inflación. En 1983 había un 18% de argentinos que vivían debajo de la línea de pobreza. Entre 1987 y 1990 subió al 47,4%; bajó al 21,5% en 1991 y se alcanzó el 16% en 1993. A partir de 1994 –sostiene Torrado– comienza la curva ascendente con inflación nula y llega al 26% en 1998.36 En números absolutos, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas 7 millones de argentinos viven con poco más de 2 dólares por día.37 Respecto a los niveles de ocupación, Ismael Bermudez señala que en 1990 los desocupados y subocupados sumaban 18%, nueve años después treparon al 28,1%. 38

En la Argentina, un fenómeno de los años noventa es la formación de una nueva capa social muy heterogénea: los nuevos pobres; esto es, una franja importante de la clase media empobrecida. A diferencia de los pobres estructurales la pobreza de las clases medias es "invisible", hacia adentro, porque cualquier edificio de clase media puede albergarlos. Pertenecen a esta capa social los que han perdido su lugar de trabajo y no encuentran uno nuevo, dejan de salir de vacaciones, no pueden pagar más las cuotas de un colegio privado ni de la medicina prepaga, venden el coche o comienzan arreglos en su casa y los abandonan. Muchos de ellos decidieron aceptar los "retiros voluntarios" y terminaron quebrando en los nuevos emprendimientos que iniciaron. Hay quienes tuvieron un trabajo estable y una buena posición durante varios años y ahora, en la curva de la madurez, se las arreglan como cuentapropistas sin ningún tipo de beneficios sociales ni perspectivas de un futuro mejor. En la mayoría de los estudios realizados por los teóricos neoliberales este nuevo fenómeno, de los noventa, ni siquiera aparece como variable. 39

En Bolivia los resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992 indican que 7 de cada 10 bolivianos viven en la pobreza. En el campo, 9 de cada 10 son pobres.40 En Nicaragua, en los últimos 7 años el número de pobres creció en un 50 por ciento.41

En Perú –según datos del Banco Mundial– tras ocho años de neoliberalismo cinco de cada diez peruanos son pobres y ganan menos de un dólar al día, tres viven en condiciones de extrema pobreza y más del 50% de las familias del país recibe alimentos. Finalizada la década de los noventa según cifras oficiales, de cada 10 personas en edad de trabajar 6 están abiertamente desempleados o subempleados y 7 de cada 10 niñas y mujeres peruanas sufren algún tipo de violencia en su entorno familiar. Diez años después de Fujimori los sociólogos han tenido que inventar una nueva categoría para calificar a los pobres extremos que ahora son definidos como "Sector E". Son los que antes pertenecían al "Sector D" –simplemente los "pobres"– y ahora viven en condiciones de extrema pobreza, comen una vez al día y no tienen servicios básicos de subsistencia.42

El caso del Brasil es diferente por dos razones centrales. En primer lugar, por la propia historia, magnitud y transformación de la sociedad brasileña ya que representa el 7% del PBI mundial43 y porque la migración campo-ciudad y la expansión de las metrópolis ha provocado la concentración urbana del 80 por ciento de la población.44 En segundo lugar, porque el Brasil ha sido uno de los últimos países latinoamericanos donde se han aplicado las reformas neoliberales con el advenimiento de Fernando Henrique Cardoso en 1994. De todas maneras, el trazo similar se puede observar en el proceso de reformas constitucionales y legislativas que permitieron las privatizaciones en sectores estratégicos como petróleo, telecomunicaciones, energía eléctrica, puertos, minas.45

El profesor de economía de la Universidad de Ottawa Michel Chossudovsky sostiene que en el Brasil 50% de la población vive debajo de la línea de pobreza.46 Pero Demetrio Magnoli, Dr. en Geografía Humana de la Universidad de Sao Paulo, asegura que "el tema en Brasil no es la pobreza absoluta sino el crecimiento de las desigualdades y la economía informal que abarca a la mayoría de la población"47

CONCLUSION: LA DECADA DEL MITO NEOLIBERAL

El mito ofrece bajo la forma de un relato mágico-religioso la explicación de un fenómeno a través de la utilización de símbolos y de esta manera unifica el pasado con el futuro. El mito está íntimamente ligado al mundo real, por eso tiene la función de tranquilizar los ánimos al afirmar la pertenencia a una realidad continua que de esta manera se legitima, porque proporciona una explicación coherente de la realidad aunque tenga una connotación religiosa dogmática. Es justamente esta connotación la que provoca que los mitos puedan resultar verdaderos para aquel que cree en ellos aunque éstos sean inverosímiles. Y como los mitos tienen una estructura clara de principio, nudo, desenlace y final, se adaptan a la concepción neoliberal simplificadora que partiendo de una ruptura con el populismo y el estatismo (principio) se llevarían adelante las privatizaciones y la reforma del Estado (nudo) para lograr el bienestar prometido (desenlace) y arribar al Primer Mundo (final). Como los mitos tienen un carácter ritual y simbólico para que la sociedad crea en ellos es necesaria su repetición ritual, la fácil asociación de ideas que inculca un sentido de rectitud, así como de inevitabilidad (las reformas eran "inevitables").

Durante la década de los noventa se construyó un mito basado en un hecho real: la estabilidad monetaria lograda luego de detener procesos hiperinflacionarios. El mito de las reformas neoliberales se basó en la repetición ritual de que estas reformas sacarían a América Latina del atraso al que la había sumido el populismo y el estatismo. En el balance, después de 10 años de neoliberalismo es posible determinar que los resultados han favorecido principalmente a una pequeña franja de la población en cada país, en mayor o menor grado según el caso. Son minorías que viven detrás de muros electrificados como en Lima o Sao Paulo, o recluidas en suburbios exclusivos custodiados por guardias armados. Según la revista Courrier International, solamente en Río de Janeiro hay más de 100 mil guardias de seguridad privados y la industria de la seguridad mueve en el Brasil, en plena recesión más de 2 mil millones de dólares por año.48

Las expectativas y promesas de entrar al Primer Mundo fueron desmesuradas y ayudaron a construir el mito. Los ministros de economía que pregonan la aplicación de las reformas neoliberales siguen afirmando que hay menos pobreza porque –en el caso argentino o brasileño– se acabó con la hiperinflación, "el peor impuesto a los pobres", como suelen repetir. En un informe entregado al presidente de México Ernesto Zedillo, la CEPAL señala de manera categórica que los resultados económicos de la última década han resultado frustrantes. Apenas se consiguió un crecimiento promedio de 3.3 por ciento anual, habitan la región 224 millones de pobres y siete de cada 10 nuevos puestos de trabajo están en la economía informal49

Para los que tienen un contacto real con los estratos sociales más desfavorecidos estos datos no son desconocidos ni ocultados por estadísticas macroeconómicas. Monseñor Casaretto, presidente de Caritas al ser consultado sobre la pobreza en la década de los noventa, fue categórico: "sin lugar a dudas aumentó".50

Por otra parte, si las desigualdades se incrementan, si en México hay 73 millones de pobres, si en la Argentina 7 millones viven con poco más de 2 dólares por día y el 39% de los latinoamericanos sobrevive con 1 dólar diario la conclusión es categórica: el modelo neoliberal ha fracasado y su éxito se debe a la construcción de un mito. Ahora, después de ver los resultados, y cuando las críticas al modelo neoliberal crecen, en los organismos internacionales se plantea que "ha llegado la hora de dar una dimensión de sensibilidad social". Este también es un mito. Un modelo que reconoce que arrastra una "deuda social" en su primera fase lo hará también en las subsiguientes. Lo reconoce Louis Emmerij –un miembro del BID– cuando dice que "la lección básica de las décadas pasadas fue olvidada; lo económico y lo social eran una sola cosa. Hay una bomba de tiempo social que late bajo los sistemas económicos aplicados".51

El BID por ejemplo, señala que en 26 países comprometidos con las reformas neoliberales, y a consecuencia de "los cambios estructurales", creció el desempleo.52 De acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ocho de cada diez puestos de trabajo creados en los años noventa corresponden a ocupaciones de baja calidad en el sector informal.53

Como dice Ramón Castillo, "parece como si el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el BID, de pronto, como despertando de un profundo sueño, reconozcan que el modelo de desarrollo basado en el crecimiento de los indicadores macroeconómicos parece no estar dando los resultados esperados. Inesperadamente, parecen caer en cuenta de la necesidad de imprimirle a la economía un enfoque más humano, más solidario, y hablan de tomar en serio los valores éticos, culturales y familiares como claves olvidadas del desarrollo."54

Ahora bien, si el modelo neoliberal fracasa como proyecto económico pero no existe un intento por descifrar ese fracaso habrá logrado su mayor triunfo: el ideológico. Esto es, seguir creyendo que a pesar de su fracaso es "lo que había que hacer". Esa es justamente la construcción del mito. Por eso pensamos que la década que se cierra es "la década del mito neoliberal". Guy Sorman, en 1989 decía que "no hay que olvidar que el liberalismo favorecerá especialmente a las clases mas pobres y que, por lo tanto, hay que movilizarlas en torno a este proyecto antes de que sean recuperadas por alguna corriente de izquierda".55 Sorman planteaba esto antes de la caída del muro de Berlín, pero también como un axioma antes de que pudiera quedar demostrada en la realidad la imposición del mito.

*Sociólogo y Profesor de la Maestría en Relaciones Internacionales del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)

pbrieger@wamani.apc.org
Trabajo presentado en el Seminario

LA GLOBALIZACION ECONOMICA-FINANCIERA Y EL IMPACTO EN LA REGION, LAS ESTRATEGIAS DE REGULACION Y LAS RESPUESTAS SOCIALES Y POLITICAS DEL MOVIMIENTO POPULAR.

-CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales)

-ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras y Ayuda a los Ciudadanos) – 20/22 junio de 2000